Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Respuesta a un sindicado que anda suelto

EN EL REPORTAJE QUE FRANCISCO Santos concedió a su periódico se le ve desesperado y sin argumentos, porque ya sólo le quedan minutos al Gobierno del que sale con las manos untadas por cuenta de Mancuso y otros paramilitares, que lo vinculan a crímenes que, en dimensiones menos graves, han llevado a la cárcel a muchos aliados del régimen.

Mancuso ha dicho que en 1997 Jorge 40 se apareció con Santos en Valledupar, y que todos se sorprendieron porque “nos saludamos de abrazo; él cariñosamente me llamaba ‘Mono’ y yo le decía ‘Pachito’. Santos se caracterizó como aliado nuestro y expresó su gran valentía, su identificación ideológica con el fenómeno de las Autodefensas; nosotros sentíamos en él un valiente soporte que nos abría las puertas ante los estamentos de poder influenciados por el más grande medio de comunicación… Sin él, no habríamos podido dar a conocer nuestro pensamiento a través de vías nacionales con prestigio… nos manifestó su interés porque las Autodefensas algún día pudieran replicar ese modelo de Autodefensas en Bogotá…”.

El inefable ‘Pachito’ se defiende sin éxito de esas y otras graves acusaciones de los paramilitares, alegando que todo fue un chiste, o que quien propuso liderar el Bloque Capital de las Autodefensas fue Carlos Castaño a él y no al revés, explicaciones todas indignas de crédito. Santos era contertulio de Mancuso y Jorge 40 en parrandas vallenatas y en otras actividades que no ha podido explicar y que mal podría disimular como inéditas tareas periodísticas o humanitarias, de las que nunca se enteraron los supuestos beneficiados. Por eso el Vicefiscal revocó la resolución inhibitoria con la que otro funcionario había premiado al Vicepresidente y dispuso continuar la indagación previa, que el Procurador/Absolvedor, a través de su esbirro Gabriel Ramón Jaimes Durán, pretende enterrar con una prescripción tan prevaricante e improcedente, por tratarse de delitos de lesa humanidad, que el propio ‘Facho’ tuvo que renunciar a la misma.

Se duele Santos hasta de sus parientes, a quienes fustiga por haber creído que él era un ‘imbécil‘. Después de esta entrevista entiendo las preocupaciones de su familia y me sumo a ellas. En efecto, su reflexión es la de que como desde siempre aquí todos han ‘chuzado’, nadie en este Gobierno debe ser sancionado. En la “Casa de Nari” deben de andar furiosos con semejante idiotez, que incrimina en vez de absolver a los directores del DAS de este gobierno.

Otras acusaciones infames de quien abusa de su condición de codueño de un periódico y Vicepresidente pretenden sembrar dudas, sin la menor prueba, sobre mi desempeño recto al frente del DAS entre agosto/94 y enero/96, acusándome de haber ‘chuzado’. Idéntico ataque me lanzó en un canal privado de televisión en mayo de 2009, ocasión en la cual le envié una dura comunicación que no fue capaz de responder. Pero como sigue teniendo plena vigencia y aún le produce al Vicepresidente un acobardado silencio, a ella me remito e invito a leerla (http://elespectador.com/noticias/judicial/articulo141453-ex-director-del-das-ramiro-bejarano-desmiente-al-vicepresidente-san).

Mi conducta, a diferencia de lo que hoy ocurre con un DAS convertido en máquina criminal al servicio del régimen, mereció el respeto de subalternos, autoridades y organismos nacionales e internacionales. En 1995, cuando en su columna sugirió ‘Pacho’ que las ‘chuzadas’ a la DEA divulgadas en un debate en el Congreso las hacían los narcos o el DAS, anuncié indignado al director del periódico, su padre, que denunciaría al columnista. Don Hernando Santos, de quien guardo gratitud y simpatía, me convenció de no hacerlo, con el irrefutable argumento de que su hijo era un loquito irresponsable al que no había que pararle bolas. Atendí su sugerencia de enviar apenas una carta de protesta que don Hernando publicó el 11 de octubre (http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-420776). Pero ahora veo que me equivoqué al no demandarlo y que mi acción judicial quizá habría ahorrado al país varios años de violaciones de la ley.

No repetiré el error. Acabo de demandar judicialmente a Francisco Santos Calderón, vicepresidente sindicado de vínculos con paramilitares, que ya había calumniado y ofrecido inútiles disculpas a monseñor Nel Beltrán al acusarlo falsamente de auxiliar a la guerrilla. Veremos si su impunidad de cuna, de la que goza y abusa, también le servirá en su nuevo oficio de director de noticias de una cadena radial, en el que confirmará, según lo confesó en el malhadado reportaje, que no fue el periodismo sino este Gobierno, el que le permitió saber “dónde buscar la información”.

Adenda. A propósito, ¿recordará ‘Pacho’ en qué casa se hospedaba Mancuso en Bogotá por aquellas épocas?

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2013-07-25T19:14:08-05:00

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