Por: José Fernando Isaza

Las leyes del cosmos

GRAN CONTROVERSIA ESTÁN CAUsando los planteamientos de Stephen Hawking en los cuales afirma que no es necesario postular la existencia de Dios como creador del Universo, pues las leyes de la física pueden explicar el origen y evolución del cosmos.

La teoría del Big Bang sobre el origen del Universo explica el cosmos a partir de un átomo primitivo de un tamaño varios órdenes de magnitud menor que un protón. Por algún proceso de naturaleza cuántica este “punto” inicial se desestabiliza, al romperse la simetría de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, su explosión da origen al tiempo y al espacio.

Las fuerzas fundamentales: gravedad, electromagnetismo, fuerza débil y la fuerte, están constituidas de forma tal que la suma inicial de su energía es cero, es la nada, que difiere del vacío. En éste el principio de incertidumbre explica la creación y aniquilación de partículas. La “nada” da origen al cosmos al romperse la simetría, las cuatro fuerzas se separan y las leyes de la física, que son aplicables un instante luego de esta ruptura, permiten deducir la evolución del cosmos. El átomo primitivo contiene información suficiente para construir el universo tal como lo comprendemos hoy.

El Vaticano ha aceptado la teoría de la evolución del cosmos a partir de la Gran Explosión. Hawking en una conferencia ante las autoridades de la Iglesia expuso esta teoría y planteó que la mente de Dios pudo desencadenar el proceso de expansión del átomo primitivo y crear el Universo.

Hoy afirma que las leyes de la naturaleza hacen inevitable el proceso de creación del Universo. El conflicto teológico entre las leyes del cosmos y la intervención divina tuvo un importante antecedente histórico. Galileo al afirmar que la naturaleza sigue leyes y que el demiurgo, creador de éstas, se sometía a ellas, ponía limitaciones al poder omnipotente de Dios. El debate entre la ciencia y la religión no se centra en la existencia o no de la deidad, el punto es si Dios interviene en la actividad humana, o si luego del acto creador del mundo y sus leyes, la evolución, el cosmos y todos sus componentes, incluido el ser humano, se rigen por las leyes naturales, en particular, por el principio de causalidad. En términos más precisos se excluye la posibilidad de los milagros. Para algunos científicos, aceptar el milagro implica que no es posible comprobar con experimentos las hipótesis, pues sus resultados no dependerían de las condiciones en que se realice el experimento, un milagro podría modificar totalmente el resultado. Este punto es particularmente sensible en las ciencias médicas, un resultado podría deberse a los protocolos médicos o, si existe el milagro, a las cadenas de oración.

El concepto de Spinoza sobre un Dios que está en el cosmos y que éste es la totalidad, es aceptado por muchos científicos. De acuerdo con periódicas encuestas realizadas a investigadores norteamericanos, poco menos de la mitad de éstos acepta la existencia de un Dios que interviene en la historia. ¿Cómo conciliar el holocausto con un Dios infinitamente bondadoso? El teólogo católico Hans Küng se inclina por la existencia de un Dios infinitamente bondadoso pero no omnipotente. Dios no evitó el holocausto porque no podía.

Algunos teólogos, que a la vez son físicos teóricos, entre los que se destaca Polkinghorne, haciendo uso de la teoría del caos y del principio de incertidumbre deducen que éstos pueden explicar el “milagro” sin violar las leyes del determinismo.

 

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