Por: Mario Morales

Verdades provisionales

SE EQUIVOCA EL MINHACIENDA, Juan Carlos Echeverry, cuando dice que el TLC con Estados Unidos ya no es un asunto “de vida o muerte”. Es precisamente por eso que sigue colgado en la agenda del Congreso de ese país.

El inusitado desdén de Echeverry, que contrasta con el prurito de la administración Uribe durante el último lustro, le da la razón a quienes han criticado los términos del tratado que afectaba a sectores sensibles como la agricultura y la cultura, y a quienes pedían estrechar lazos con mercados vecinos como el de Venezuela, hoy de nuevo calificado como “irreemplazable” por el gobierno Santos, luego del desprecio y ligereza con los que fue tratado por su antecesor.

Esas declaraciones, parecidas a las excusas de la zorra de la fábula de que las uvas estaban verdes por la incapacidad de alcanzarlas, no pueden desconocer que los motivos de los congresistas estadounidenses para no aprobar el tratado siguen vigentes como se desprende del reciente informe de la Escuela Nacional Sindical.

Hasta el 30 de agosto, según el documento, este año han asesinado a 35 sindicalistas, 10 de ellos dirigentes, que engrosan la macabra lista de cerca de 2.800 víctimas en los últimos 25 años, según las centrales obreras.

El pedido del presidente Obama, desde cuando era senador, y de otros parlamentarios demócratas, de que haya “menos impunidad” en relación con esos homicidios no ha tenido eco. Incrementan la reticencia a la aprobación las versiones de que miembros del DAS habrían estado detrás de algunos de esos crímenes, así como el escándalo de las chuzadas que sigue subiendo las escaleras en la Casa de Nariño, cuando Uribe era su huésped.

Suman las denuncias que ha hecho la ONIC, de cien asesinatos de indígenas, en lo que va corrido de este año, a manos de grupos armados, ante la indolencia del Estado. Son más de 1.240 homicidios en el último lustro y más de cincuenta mil personas en situación de desplazamiento.

El cambio de ritmo expuesto por Echeverry desnuda la provisionalidad de las “verdades” cuando de política se trata, pero no puede eludir una de a puño: que el respeto por los derechos humanos trasciende los tratados y las fronteras, porque son asuntos de vida o muerte.

www.mariomorales, twitter @marioemorales

 

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