Por: Daniel García-Peña

Tren a Siberia

UNA CONSPIRACIÓN DE LA EXTREMA derecha contra el Polo. Así calificó el sector oficialista el informe presentado la semana pasado por Petro, Avellaneda y De Roux.

La coalición Moir-Anapo que dirige al Polo sindica a Petro de ser agente del “uribisantismo”, pese a ser uno de los principales chuzados por el DAS. No tardarán en afirmar que Daniel Coronell, otro de los chuzados, también hace parte del complot, por pedirle a Iván Moreno que aclare sus cuentas en los paraísos fiscales. O quizá incluyan a Antonio Caballero por afirmar que “se equivoca Robledo cuando condena que se saquen a la luz los trapos sucios”. Menos mal no gobiernan el país, porque más de uno ya estaríamos montados en un tren camino a Siberia.

Cuando Jorge Eliécer Gaitán develó las indebidas influencias del hijo de López Pumarejo, Alfonso López Michelsen, el oficialismo afirmó que era una “conspiración” contra el Partido Liberal. A Luis Carlos Galán no lo bajaron de traidor por denunciar el clientelismo del turbayismo.

El viejo truco de que la mejor defensa es el ataque tiene como objetivo eludir los asuntos de fondo. Nada han dicho las actuales directivas del Polo sobre temas en los cuales el informe contiene pruebas plenas y contundentes, más allá de los indicios de irregularidades por parte de los hermanos Moreno Rojas, como lo son la concentración de la contratación o la adjudicación a dedo sin licitación pública de miles de millones, asuntos vitales, más aun para un partido que pretende ser alternativa.

¡Qué contraste con la actitud asumida por Lula en Brasil! Cuando estalló el escándalo de corrupción a mediados de 2005, destituyó de forma fulminante a los tres máximos ejecutivos de su campaña, un día después de conocerse las denuncias. Hace unas semanas, en vísperas de la primera vuelta, despidió a la Ministra de la Presidencia, por informes de prensa que señalan que su hija actuaba como intermediaria en la concesión de créditos oficiales y adjudicación de contratos con el Estado. Este domingo triunfará la heredera de Lula, pero sobre todo el proyecto político de la izquierda democrática brasileña, gracias en gran medida al cero tolerancia frente a la corrupción.

Es deber de los partidos ante sus militantes, sus electores y el país, asumir la responsabilidad política por las gestiones de quienes gobiernan a su nombre. Lo que piden Petro, Avellaneda y De Roux es suspender provisionalmente a los hermanos Moreno Rojas mientras se adelantan las investigaciones correspondientes, la misma medida que tomó el Partido Liberal con Germán Olano y Miguel Ángel Moralesrussi, tras la famosa grabación.

Es diciente que Carlos Gaviria empiece a marcar distancia con Samuel, al decir que éste no gobierna con el Polo. El concejal comunista Jaime Caicedo afirmó que “el error ha sido permitir la coadministración de la derecha”. Ninguno de los dos se pasan a Petro, pero al menos comprenden que meter sus manos al fuego por los Moreno Rojas es cosa distinta.

Ojalá otros empiecen a reflexionar y entiendan que quienes atentan contra el Polo son los que cohonestan con la corrupción, no los que tienen el valor de denunciarla.

[email protected]

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Daniel García-Peña

Ganaron los estudiantes, ganó el país

Bienvenido, AMLO

¡Cójales la caña a los estudiantes!

Muy mala idea