Apagón en Venezuela: el país está en riesgo de quedarse un mes sin luz

hace 5 horas
Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Los fugitivos

¿POR QUÉ TANTO ALBOROTO? DESpués de que durante su presidencia Uribe sindicó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de fallar con sesgo político, de añorar la guerrilla, de estar próximos al narcotráfico, y hasta de permitir que su huidiza y mentirosa directora del DAS, María del Pilar Hurtado, mandara a averiguar si el magistrado César Julio Valencia tenía registrada su firma en una Notaría, para intentar vencerlo en un pleito personal, a nadie debería extrañarle que el ex mandatario saliera a sostener que sus amigos sindicados de los graves delitos por los que tienen que responder "no tienen garantías en la justicia". El que ha sido no deja de ser.

Por eso y por mucho más no dejaron de parecerme hipócritas ciertas expresiones contra Uribe, por haber dicho que la justicia que legítimamente investiga a la banda de la “Casa de Nari”, no les ofrece garantías. ¿Por qué razón no dijeron nada antes, o fue que cuando en el furor de su mandato y en la cumbre de su popularidad, Uribe insultó a la Corte en todos los tonos, ello fue menos grave?

A la cabeza de estos fariseos está el procurador Ordóñez, quien sólo ahora vino a pedirle a Uribe “compostura propia de un ex presidente”, en vez de habérsela exigido como jefe de Estado, cuando fueron más dañinas sus irresponsables declaraciones contra la justicia. ¡Ah, los oportunistas de siempre! La diferencia no es que lo de esta semana hubiere sido más desestabilizador que lo del pasado, sino que Uribe ya no es presidente, y para fortuna, no lo será nunca más.

A la actitud altanera de Uribe, se suma su irresponsable y mendaz comunicado, por cierto pésimamente redactado. En efecto, que Uribe diga que no hubo “propósito criminal para desacreditar al órgano de Justicia”, vaya y venga, pero que afirme que “no hay una sola prueba contra alguien de la Presidencia sobre esta acusación”, ofende la inteligencia. ¿A quién cree que le habla? ¿No está destituido ya Bernardo Moreno, precisamente por andar en las que andaba? ¿No han declarado Tabares, Lagos, Sierra, entre otros ex servidores del DAS, acerca de que muchas de las gestiones ilegales que ejecutaron, fueron conocidas por varios de los hombres del presidente?

Si indignan las declaraciones de Uribe apoyando el asilo y por ende la impunidad con la que en últimas encubre a sus cercanos, algo similar ocurre con las destempladas posturas de algunos de sus ex subalternos. José Obdulio, por ejemplo, en su columna tuvo el descaro de llamar al Presidente encargado de la Corte “de facto”. Qué tal, lo dice quien confesó sentirse cómodo siendo apenas asesor en la sombra, porque temía que de ser nombrado como funcionario, pudiera ser investigado por la Fiscalía o la Procuraduría. Peor la provocadora afirmación en Hora 20 del sub iúdice ex ministro Diego Palacio, según la cual ni la Corte Suprema, ni la Corte Constitucional, ni la Fiscalía, le dan tranquilidad, porque al parecer solamente se siente seguro con la Comisión de Acusaciones. Estos personajillos dirán que como ellos no son extraditables —por ahora— sino asilables, prefieren una tumba en Panamá a una cárcel en Colombia.

Como muy bien lo anotó Gustavo Gómez en Caracol, tan mal le salió esto al uribismo, que no advirtieron que descalificando la justicia por no ofrecer garantías, abrieron la puerta para ser investigados en la Corte Penal Internacional. Primero cae un mentiroso que un cojo. Sólo falta que a Uribe le embolaten las jugosas asesorías que podría prestar en seguridad a varios gobiernos centroamericanos, totalitarios como el suyo.

Adenda. Qué paradoja, mientras Uribe y los suyos continúan irrespetando a la justicia, la valerosa jueza Stella Jara, esa sí víctima de la intemperancia y las amenazas de la ultra derecha, padece un duro e injusto exilio que a muy pocos estremece.

 

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