Ariel Ahumada, el del coscorrón de Vargas Lleras, se lanza al Concejo de Bogotá

hace 2 horas
Por: Mario Morales

De mal en peor

SE VIENE LA ESCALADA. APARTE DE las indagaciones por las chuzadas, esta semana la Comisión de Acusaciones de la Cámara retoma la investigación al ex presidente Uribe por la yidispolítica, en fila entre las cerca de 160 que allí reposan, amén de otras tantas en Procuraduría y Contraloría, como refirió hace un tiempo Iván Cepeda.

Para no hablar de otras demandas como la de presunto espionaje a unas 20 personas en España, incluidos asilados políticos; o de lo que pueda salir desde el 6 de diciembre en la Asamblea de Estados Partes en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Llamado a ocupar el liderato del ranking de presidentes investigados, Uribe les juega doble a sus ex colaboradores. Por eso su primera estrategia es hacerles creer que no los ha dejado solos. Ante la incapacidad de llenarlos de contratos, se ha convertido en defensor de oficio de sus acciones pasadas y presentes, sin importar la ley y el decoro.

“Solucionado” lo de María del Pilar Hurtado, ahora enfila baterías para justificar con sofismas a su ex secretario Bernardo Moreno y al ex jefe de la UIAF Mario Aranguren, sobre quienes esta semana están puestos ojos y firmas de autoridades, especialmente las de emigración.

Aparte de la cantinela, en toda suerte de escenarios, sobre lo impoluto de sus allegados, o de la amplificación en sus redes de comentarios afines de otros de los suyos (saúles, rangeles o yamhures) promueve, como lo refiere Semana, una fundación que financie la defensa de sus ex funcionarios (¿y de paso la suya?) en los múltiples frentes donde hay investigaciones y donde habrá procesos.

Pero por otro lado, trinando de la ira, como decían nuestras proféticas abuelas, repite, como segunda estrategia, que “Nadie ha recibido una instrucción ilegal de mi parte”. Es decir, que si fallan las amistades, los asilos, las influencias y los abogados, y se comprueban los delitos y los responsables, todos tendrán la culpa menos él, que se convertiría así en víctima de doble vía. A su suerte.

Lejanas estas estrategias a las de adelantamiento, confusión y ocultación que utilizaba el entorno uribista en cada escándalo. Debe ser que hacen falta oídos generosos.

www.mariomorales.info y en Twitter @marioemorales

 

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