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hace 24 mins
Por: Cecilia Orozco Tascón

La propuesta

EL EX CANDIDATO A FISCAL CARLOS Gustavo Arrieta, en amable carta que envió, solicita que rectifique las opiniones que expresé hace ocho días sobre el impedimento profesional y ético que existe, a mi juicio, entre compartir los propósitos de una fundación (Causa Justa) que pretende erigirse en protectora de altos ex funcionarios que son investigados por la Fiscalía, y aspirar a ser Fiscal.

Para mí, el choque es obvio: se es defensor, por principio, de unos individuos, o se es investigador oficial de los mismos; pero es imposible asumir el segundo papel convencido de la bondad del primero, sin que se ponga en riesgo la recta aplicación de justicia. El objetivo de la organización con la que el doctor Arrieta simpatiza —según lo acepta en su mensaje, no obstante que días antes había negado cualquier conocimiento al respecto—, es preocupante.

Al país entero le consta, porque conoce a sus promotores —políticos cuyas únicas causas justas son las que coinciden con su ideología de extrema derecha: Uribe, Gómez Hurtado, Gómez Martínez, Noguera Calderón—, que el grupo en cuestión no es una asociación de damas caritativas que reúne fondos para desamparados. Sino que busca obstaculizar por varias vías, incluso la del asilo, el examen de las conductas de personajes que han disfrutado de salarios y poseen bienes superiores a los del 95% de la población. Así que de dinero para abogados no se trata, entre otras razones porque sus amigos penalistas estarían dispuestos a trabajar gratis por ellos. Uno puede suponer, con fundamento, que dicha agrupación tratará de entrabar la acción judicial, sesgarla a favor de sus protegidos o peor, asustar a los jueces. No en vano su inventor es el ex presidente que socavó la independencia judicial.

De otro lado, el doctor Arrieta ha admitido que participó en las dos campañas presidenciales de Álvaro Uribe. Por contera, emitió conceptos ambivalentes sobre el espionaje del DAS y la yidispolítica, procesos en curso que enredan a la cúpula uribista. En su carta, revela, además, que “un muy importante empresario” le ofreció “participar como miembro en una fundación (Causa Justa) que se estaba organizando”. Dice que le pareció “una buena idea” y que contestó que “estaba dispuesto a pensarlo”. Añade que le sugirió a su interlocutor ampliar el apoyo de la organización “a ex militares y ex funcionarios de cualquier gobierno que se hubieran destacado por su clara voluntad de servicio al país”. Imaginen a un fiscal, quienquiera que sea, que inicie su tarea con semejante predisposición. De nuevo, las palabras del doctor Arrieta: “siempre me ha parecido aberrante la indefensión y la soledad en que quedan, en ocasiones, quienes de buena fe han servido en forma correcta y generosa a Colombia”. La descripción anterior es un enunciado elegante del prejuicio de nacimiento de Causa Justa: los funcionarios son, de entrada, inocentes y víctimas de sus víctimas, o sea, de quienes osen denunciarlos. ¡Cómo me hubiera gustado ver al doctor Carlos Gustavo ayudando con sus luces jurídicas —que las tiene y muchas— a las madres de Soacha, en vez de, digamos, a un coronel, presunto victimario de civiles, que hoy tiene rango diplomático (otra vía de defensa). Esas madres sin hijos sí que no disponen de un peso ni de un colectivo que las provea de recursos legales. Dada esta realidad, no puedo rectificar. Aclaro una frase para no tener que identificar a mi fuente: no fue un ex ministro el que le ofreció al ex candidato a Fiscal ser el director de Causa Justa. La oferta vino de un “importante empresario”, ‘sólo’ para ser fundador. Y a él le pareció tan atractiva la propuesta, que hasta lo pensó.

 

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2010-12-14T22:55:12-05:00

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