Por: Antonio Casale

Osorio, el ‘recreacionista’

El título obtenido por Once Caldas es más que merecido. Le pone el sello de credibilidad a un estilo que demuestra que en Colombia sí se puede jugar a otra cosa distinta al toque toque sin sorpresa al que muchos llaman identidad.

No estábamos tan locos quienes hace ya un buen tiempo señalábamos a Juan Carlos Osorio como un entrenador distinto. Sus muchos años en el fútbol europeo sumados a su entraña criolla, tenían que dar como resultado un hombre capaz de inculcar en nuestro medio la verticalidad, la precisión, la contundencia, la posibilidad de buscar primero el arco contrario manteniendo el equilibrio en defensa, y no al revés.

Eso de que el ADN del futbolista colombiano tiene como componente esencial el toque toque, ha quedado desvirtuado por hombres como Dayro Moreno, Fernando Uribe y Micolta. El equipo de la década ha marcado en esta temporada una señal de lo que debería ser el fútbol colombiano incluso a nivel de selecciones.

Un hombre que trabajó tanto tiempo en el Mancehester City y en una liga más competitiva que la nuestra como lo es la MLS, tiene que ser visto con otros ojos. Un tipo cuyas ultimas vacaciones utilizó, no es descansar, sino en ir a ver el trabajo de Guardiola en el Barcelona, y Van Ghal en el Bayern Munich, tiene que ser tenido en cuenta a la hora de escribir el nuevo orden del fútbol nacional.

Sin embargo y como suele suceder en estos casos, Osorio está muy cerca de ser nombrado nuevo entrenador de la selección de Honduras, la misma que llevó a otro DT “distinto” colombiano para que los llevara a un mundial y lo logró.

Como los grandes personajes de la historia, al risaraldense lo han sometido a la picota pública en repetidas ocasiones. A Osorio lo tildaron de “recreacionista” en Millonarios. Sus métodos de entrenamiento que incluyen la parte física con balón, encantan a los jugadores pero causan risa en los “expertos” nacionales. El miércoles pasado cuando después de elogiar al cuadro pijao entregó su libre opinión sobre Marangoni, concepto que ratificó el Sábado, le cayeron despiadadamente como si la opinión de Osorio fuera para cárcel, pero jamás han medido con el mismo rasero a los entrenadores “del sistema”, cuando opinan cualquier cosa en uso de su libertad de expresión.

Es la segunda vez que Osorio viene a Colombia y es la segunda vez que seguramente, se nos va. Ojala entendamos de una vez por todas, que aunque no es de ninguna rosca, no es amigo de nadie y no le lagartea a nadie, es el indicado para marcar el cambio de rumbo de nuestro decadente fútbol colombiano.

 

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