Por: Antonio Casale

El vaso medio lleno

Lo evidente es que el equipo de Carlos Queiroz todavía no enamora a Colombia. En nuestro país tradicionalmente se ha entendido que jugar bien es atacar bien y eso no pasa desde que el portugués agarró las riendas de la selección. Cuando Colombia pasa los tres cuartos de cancha, muy de vez en cuando, luce atropellado, nervioso y falto de ideas. Pero vayamos más allá de lo evidente a ver si encontramos razones, no emociones, para pensar que esto no va tan mal como parece.

Queiroz dice tener una lista definida de cuarenta jugadores; es más, por lo mostrado en los juegos amistosos los 15 o 16 que serán la base en tiempos de competencia oficial ya están. Ospina y Montero, cuando vuelva de su sanción, serán los arqueros. Arias, Medina, Dávinson, Mina y Tesillo, los defensas. Barrios, Lerma, Matheus, Cuadrado y Yairo Moreno, los volantes. James, Duván, Muriel, Roger Martínez y Morelos, los delanteros. A ellos los rodearán dos centrales suplentes por definir, un lateral izquierdo y tres polifacéticos o figuras del momento completarán las listas en lo que viene. Es positivo que el período de escogencia haya terminado y el entrenador luzca seguro de ello.

A Colombia, salvo en el juego contra Argelia, le llegan poco. No solamente contamos con una de las mejores duplas centrales del mundo, sino que el respaldo colectivo de sus compañeros se ve casi siempre que los rivales intentan comprometerlos. Los laterales intentan posicionarse en el medio, a la altura del volante central para ejercer desde allí presión a los rivales, pero en general, en conjunto, leen bien las diagonales que les tiran de adentro hacia afuera para cubrir el espacio dejado en los costados por la retaguardia. Fiel al estilo europeo de asegurarse primero atrás, estos movimientos parecen estar ya mecanizados. El trabajo sin balón, tan importante como el que se hace con la pelota, está ya mecanizado y los resultados son palpables.

Por distintas razones Colombia ha aprendido a jugar sin James ni Falcao, sus máximas figuras. Es bueno que esto se aprenda en partidos de fogueo y no en competencia oficial. No debe ser fácil levantar la cabeza dentro del campo y no encontrar a ninguno de ellos. Con los novelones de James, no es sensato depender de que él esté en la cancha. No será novedad si en la competencia oficial ellos no están, pero el golpe ya no se sentirá como tal.

Falta que los jugadores se acomoden al sistema europeo que el entrenador quiere imponer para hacer daño en el arco contrario con alta frecuencia. Falta que si esto no se logra entonces sea Queiroz el que se acomode a lo que los nuestros le pueden brindar. Tendrá que entender que los jugadores colombianos son alegres, irreverentes hasta cierto punto y será imposible que le cumplan a rajatabla con el libreto que él les quiera imponer. Tendrá también que aprender a no atiborrarlos de órdenes para que así salgan más sueltos a la cancha. Una salida por las ferias y fiestas de diciembre no le caería mal al DT para que entienda que, como decía Maturana, se juega como se vive, y en Colombia se vive con sabrosura, creatividad y algo de irresponsabilidad. Si eso se logra dentro del orden lógico necesario para ganar cosas importantes, iremos por mejor camino.

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2019-11-17T21:00:00-05:00

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