Por: María Teresa Herrán

Escarbando

¿NO HAN SIDO ESTAS LIBERACIONES un patético ejemplo de manipulación antidemocrática de las fuentes, la primera de las cuales es desde luego la guerrilla, que montó un espectáculo en tres actos?

¿Pero no fue igualmente manipulador y  creador de espectáculo el Gobierno al impedir en un primer momento a los liberados policías y soldados reunirse con sus familias sin antes  “adueñarse” de ellos,  tratarlos como objetos que hay que vestir y presentar al público?

¿Y qué refleja ese viaje de campaña a Villavicencio sino esa obsesión enfermiza y oportunista políticamente (para utilizar las palabras que emplea hacia otros) del presidente Uribe por no dejarse quitar pantalla?

¿Cuándo dejará de tutear a los periodistas, llamarlos “hija querida” y “muchachos” como si así les respetara su dignidad? ¿Por qué se da el gusto de enlodar a Hollman Morris acusándolo de organizar una “fiesta terrorista”?

¿Puede pontificar sobre ética periodística el mentiroso Juan Manuel Santos, que además acusa a todo contradictor de ser afín a la guerrilla?

Sin tanto egocentrismo alborotado, ¿no se habría logrado una entrega más ejemplar, más significativa para el resto del mundo, más precursora de una terminación de la guerra a mediano plazo?

¿No hizo en cambio Alan Jara un emocionante reconocimiento del decisivo papel de los medios de comunicación, sobre todo de la radio; de la solidaridad de la gente; del drama individual de cada uno de los secuestrados y de las razones del ingreso de los jóvenes a la guerrilla?

Además de contribuir, como lo han hecho, a “romper esas cadenas de indiferencia”, ¿participarán los medios en una salida negociada como la pide Alan Jara? ¿Dejará de acosar esa grotesca jauría de micrófonos y de cámaras, que depende de  sus directores, últimos responsables de todo aquello?

¿Funcionaría un acuerdo humanitario  con base en un “empujoncito” de doña Lina Moreno o se necesita un cambio completo de actitud de parte y parte? ¿Se seguirá crucificando a Piedad Córdoba por  aquello que no supo hacer el doctor Ternura?

¿No sería hora de aprender de la actitud prudente, siempre respetuosa de la dignidad y de los derechos de las víctimas, que en todo momento ha mantenido la Cruz Roja Internacional?

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2009-02-04T23:00:00-05:00

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