Por: Mario Fernando Prado

Y Fajardo ahí

MIENTRAS QUE EL PAÍS POLÍTICO SE desuella, se ataca, contraataca y se saca los cueros al sol, Sergio Fajardo anda en lo suyo sin involucrarse en las minucias mediáticas de sus próximos contendores.

Y en eso sí que se parece a su paisano cuando andaba siete años ha en su etapa preelectoral. Recordemos a un Uribe “causa-solero” recorriendo casi a dedo ciudad por ciudad con un cuentico propio en torno a la seguridad, mientras que los Serpas e incluso las Noemís se daban garrote tieso y parejo.

Pues bien, la historia parece repetirse esta vez en la figura de un independiente que con su nadadito de perro está subiendo en las encuestas y se perfila como una figura joven, fresca, con posturas de avanzada, seductor de mujeres y gustador per sé.

 El Partido Liberal no se pone de acuerdo con su máximo jefe, que ya dijo que no aspiraba (!). Samper manipula con su maquiavelismo perverso. Rivera nada en dos aguas. Y otros, nada que se tiran a ella. Los godos tampoco parecen ponerse de acuerdo y se tiran dardos a la yugular. Los partidos del Presidente están más divididos que el Polo. Hay un galimatías de egos y vanidades que está aburriendo al elector primario, quien no demora en rechazar de nuevo lo que considera politiquería.

En tal escenario, Sergio Fajardo puede emerger como una opción descontaminada y descontaminante y entrar a formar parte de la baraja de los más seguros presidenciables.

Cauto ha sido en sus posturas frente al Presidente y a su seguridad democrática, como prudente además con las tesis (?) de sus colegas en la carrera al Palacio de Nariño.

Por tanto, no sería descabellado pensar que este matemático ex gobernador de Antioquia sea el gallo tapado del uribismo o el as bajo la manga del Presidente. Recordemos que la política es el arte de lo posible y que, de no repetir Uribe —por no querer o no poder—, la paisocracia tiene de dónde echar mano.

 

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