Por: Aura Lucía Mera

Sofismas

CUANDO LAS PREMISAS NO SON CLARAS ni veraces, todas sus conclusiones son erradas. Esto fue lo que me enseñaron en las clases de lógica, en el año de la pera…

Y se llamaban Sofismas de Distracción. A  lo mejor las cosas han cambiado con la globalización, las dictaduras democráticas tan en boga, los tape-tape y, en fin, la crisis económica, que da para todo. Aristóteles pasó de moda… réquiem por un pensador obsoleto. Todo antes era más sencillo. Comprensible. Lógico. Ejemplo, “Todos los gatos son verdes, tengo un gato, luego mi gato es verde…”. Así de fácil, dos y dos siempre eran cuatro.

Actualmente es al revés. Los genocidas se convierten en gestores de paz. Los paramilitares que desean hablar viajan inmediatamente a USA donde se les condena al silencio. Los desplazados no tienen derecho a recuperar sus tierras. Es imposible abrir todas las fosas comunes, porque se impide localizarlas. Un mediocre y diminuto ex ministro de Agricultura quiere ser presidente de Macondo. Los ricos del mundo se reúnen en una isla mientras los pobres se dispersan por todo el planeta como hormiguero pisado. Para ser funcionario del Estado sólo se requiere falsificar los papeles. Los cohechos son unilaterales. Los intelectuales son vistos como sospechosos y enemigos del sistema. El Acuerdo Humanitario se convirtió en tema tabú digno de excomunión. Se considera un derecho legítimo invadir fronteras. Se quiere mandar a la cárcel a todos los que se meten un vareto o se aspiran una línea. Está prohibido perseguir la venta y consumo de alcohol. Desapareció del léxico la palabra “renunciar”. Se recompensa al que mate a alguien y presente la mano cercenada como prueba.

Estas son sólo algunas perlas. Mientras tanto, crece, crece la audiencia del desempleo, los desplazados llegan a cientos de miles, los atracos con sofisticadas armas son el pan nuestro de cada día, las promesas viales son gaseosas mientras las trochas se multiplican, el maltrato familiar aumenta, el descontento crece y se palpa. Pero nadie le pone el cascabel al gato, las políticas agrarias son espejismos, las encuestas mienten y se manipulan, los caciques vinculados con los narcos y los ‘paras’ siguen reinando a sus anchas, blindados contra cualquier investigación por que son los dueños de los votos, los periodistas que se atreven a cuestionar o a destapar ollas podridas son señalados de enemigos públicos, los hospitales públicos se llenan de bacterias, el Opus Dei se expande como una tela de araña dentro de las entretelas del poder, los secuestrados siguen pudriéndose en la selva mientras se compra más armamento y se intensifican las políticas de guerra. Me pregunto, ¿hasta cuándo podrá crecer esta burbuja sin estallar en miles de fragmentos? ¿Hasta cuándo seguiremos reflejándonos en el espejo distorsionado? ¿Hasta cuándo seguiremos comiendo callado? ¿Es tan peligroso abrir los ojos?

Me quedo con el viejo Aristóteles. Todos los gatos son verdes. Tengo un gato, luego mi gato es verde.

 

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