Ángela María Robledo: ¿por qué el Consejo de Estado le quitó la curul en la Cámara?

hace 1 hora
Por: Felipe Zuleta Lleras

Cifras frías que queman

ESTA SEMANA HA CONOCIDO  LA OPInión pública que los mal llamados falsos positivos, que el ex presidente Andrés Pastrana crudamente y con razón calificó de crímenes de Estado, ascenderían a más de 1.200 personas.

Esta cifra por sí sola superaría la cantidad de desaparecidos durante 17 años de dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) que, documentados, llegan a 1.000.

A este horripilante número súmenle las siguientes, y agárrense la cabeza a dos manos porque la conclusión no puede ser más preocupante y desoladora: el Estado colombiano es un asesino o es el cómplice de asesinatos y desapariciones.

No quiero entrar a calificar las cifras, que parecen tan frías que nos queman y nos hacen olvidar que cada una de las personas que las componen son seres humanos, nuestros compatriotas, nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros…

Aparece documentada en las diferentes bases de datos oficiales y de las ONG la desaparición de más de 1.500 sindicalistas en los últimos 10 años. La mayoría de ellos en el período comprendido entre el 7 de agosto de 2002 y la fecha.

Según Medicina Legal, en los últimos tres años han ingresado a su base de datos 64.000 desaparecidos. Dice la entidad que la cifra depurada daría 30.000 personas. La Fiscalía habla de 17.000 personas.

¡Qué horror! Todo esto sólo indica que los colombianos estamos a la merced de la violencia ejercida en nombre de la autoridad estatal o de los grupos al margen de la ley, sean éstos la subversión o los paramilitares que, de desmovilizados, no tiene sino a sus comandantes a quienes el Gobierno extraditó en un acto todavía inexplicable y  por dos razones: la primera para que los juzguen por el delito menos grave (narcotráfico) y la segunda porque muchos de ellos se sienten traicionados. “Al mono Mancuso (Salvatore) lo dejaron solo”, me dijo esta semana una fuente que conoce muy bien el fenómeno paramilitar. ¿Quién lo dejó solo? Tal vez en la Casa de Nariño nos puedan dar esa respuesta.

A estas horripilantes estadísticas deben sumarle los señores de la Corte Penal Internacional la de la desaparición forzada de 22 líderes de familiares de las víctimas de los paramilitares, según conteo que llevan los mismos familiares que, como es obvio, ya no quieren atender a las audiencias para que no los asesinen. Sí, esto en los tres últimos años desde que arrancaron las audiencias en virtud de la fracasada Ley de Justicia y Paz que hasta ahora sólo ha producido una sentencia.

Es decir que el Estado, ahora con su conducta, activa o pasiva, ha contribuido con la desaparición de estos familiares. “Esto horroriza, entristece, indigna hasta al más despiadado de los seres humanos”, me dijo una líder de este movimiento a quien le desaparecieron sus dos hijos acusándolos de ser guerrilleros (¿Les suena conocida la historia?).

Contamos los días para que la CPI intervenga en Colombia, porque lo de Sudán parece un juego de niños comparado con este país.

felipezuleta.blogspot.com

 

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