Por: Iván Mejía Álvarez

¿Cuáles grandes?

Para cualquier observador desprevenido, de esos que no le echan miradita a la marcha del fútbol colombiano, la tabla de posiciones está al revés.

Arriba, galopando en la punta con osadas campañas, figuran Envigado y Equidad. Más raro lo del equipo antioqueño y normal durante los últimos años lo que hace el cuadro ‘asegurador’ de Bogotá, un habitual participante de las últimas finales en Colombia y el equipo más regular.

Y allá abajo, rozando el ridículo, Nacional, Millonarios, Medellín, Santa Fe, completamente eliminados e inmersos en profundas crisis institucionales y deportivas y hasta económicas, en el caso de los azules y el Medellín.

A esos equipos algunos todavía los llaman grandes, pero la realidad es otra. Esos equipos, tan mal manejados, tan mal administrados, con decisiones de todo tipo que resultan extrañas. En el caso de Millos deberían cambiarle el apellido y en lugar de considerarlos grandes, decir que son importantes y mediáticos, taquilleros y vendedores de publicidad, pero ya no son grandes.

Qué grandes van a ser los dos equipos de Bogotá, cuando el uno no es campeón desde el 75 y el otro desde el 88.  Pero, como son los equipos de la capital, la prensa los sigue, habla de ellos, mueven el torniquete en los clásicos y mantienen un nivel de asistencia bueno para el medio. Sí, son mediáticos  pero de grandes no tienen sino el remoquete.

La Equidad se da el lujo de trabajar solo en su campamento durante todo el semestre. De vez en cuando aparece algún periodista, dedicados los demás a hablar de Millos y Santa Fe, y los visita, pero llegado el momento de la verdad todos aparecen, porque es el único representante bogotano. Los otros dos haciendo el habitual ridículo de los últimos años, dando pena y convertidos en el hazmerreír .

En La Equidad se trabaja con orden, seriedad y proyección futurista. Desde su presidente, Clemente Jaimes, hasta el último empleado conoce las normas internas y por eso no hay escandalotes, ni se avizoran negocios chuecos, no hay cometa en las contrataciones, no se le pide dinero o reses al jugador para que actúe de titular, los pases son de la institución y no de un accionista.

En Santa Fe y Millos se fueron Quintabani y Gómez. Los dos marcharon por la puerta de atrás, fracasados y perdedores, víctimas de un entorno terrible y de unas campañas lamentables. Ya anuncian nuevas contrataciones de técnicos, jugadores, inversiones gigantescas, un festín de la cometa. Y los de adentro, los culpables de que las instituciones hayan dejado de ser grandes, felices porque vuelve el carnaval. Es la hora de López, Farfán, Prieto, García y otros espécimenes. ¿Y ellos cuándo se irán?

 

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