Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Fiscal a la medida

EL GOBIERNO PODRÍA POSTULAR UN jurista para nuevo Fiscal, pero no tiene un candidato idóneo o teme que los abogados que terne, ante las evidencias se volteen a la hora de revisar los demoledores expedientes que incriminan y desvelan a la “Casa de Nari”.

Uribe debe enviar tres nombres a la Corte Suprema, para que esta Corporación escoja el nuevo Fiscal. Hay quienes sostienen que habiendo tanto funcionario del Gobierno enredado en la Fiscalía, el Presidente debería declararse impedido para ternar a su propio investigador. Si llega a prosperar esa tesis, nos quedaríamos sin quien haga la terna, porque tampoco podría hacerlo el vicepresidente Santos, pues tiene pendiente en el despacho del Fiscal la apelación de la insólita decisión que se inhibió de investigarlo, por el grave cargo de conformación del grupo paramilitar “Bloque Capital”, que asesinó a muchas personas.

Si Iguarán no lo hace, el nuevo Fiscal deberá resolver la situación jurídica de los ministros comprometidos en la “yidispolítica”; los “falsos positivos”; el complot de “chuzadas” y seguimientos ilegales a magistrados y críticos; las causas contra el ex director del DAS Jorge Noguera; el gigantesco fraude procesal de los promotores del referendo reeleccionista; las relaciones de políticos y funcionarios con DMG; de nuevo el caso del asesinato de Luis Carlos Galán y el de muchos otros magnicidios, como los de Álvaro Gómez, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro, Jaime Garzón.

Los pretendientes a Fiscal que suenan perturban el futuro del ente investigador, bien por sus irrenunciables vínculos con el Gobierno, o por su desconocimiento en asuntos penales, o por ambas cosas.

Por ejemplo, Camilo Ospina renunció a la embajada en la OEA y anda almorzando con cuanto magistrado pueda, porque es el preferido del mesías para suceder a Iguarán. Ya Ospina está en empalme con algunos fiscales que manejan a su antojo investigaciones sensibles.

Fernando Londoño, quien suele estar detrás de uno que otro expediente o “testigo”, bien para que se absuelva o se enrede a alguien, según sus odios e intereses políticos o personales, vetó a Ospina, porque en su óptica militarista dizque no se portó bien con los oficiales siendo ministro de Defensa. ¡Qué tal!, Londoño hablando de malos ministros.

Si algo hay que cobrarle a Ospina, es ser autor de la Directiva Ministerial 029 de 2005, que propició los “falsos positivos”. Eso demanda más atención que los mezquinos rencores del “Héroe de Invercolsa”, a quien las ejecuciones extrajudiciales le parecerán legítimas.

De los otros candidatos que promocionan varios medios, el denominador común es que ninguno es jurista, pero todos se sienten guardianes del Führer. Inclusive, ya hasta dan por fija en la terna a Fiscal a la sempiterna candidata de Uribe a todo, Beatriz Arango, abogada de El Colombiano, el periódico que censuró a Javier Darío Restrepo por opinar distinto a sus uribizados dueños.

El Gobierno no quiere un Fiscal que mejore el maltrecho sistema penal acusatorio, sino un agente para sus pleitos, de los que se debe defender y de los que le interesa impulsar para calumniar a la oposición. Para eso mismo impusieron al procurador Ordóñez, quien con la siniestra banda que llegó al cargo, ya se ha hecho sentir absolviendo y persiguiendo. Lo que importa es garantizarle a Uribe otro período de impunidad.

Son las consecuencias negativas de la segunda reelección de quien ahora está más urgido de tener Fiscal propio.

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Adenda. Increíble que la Corte condene a Teodolindo y a Iván Díaz por recibir sobornos para aprobar la reelección y aquí no pase nada.

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