Por: Felipe Zuleta Lleras

De que se queda, se queda

TODO LO QUE ESTÁ PASANDO EN TORno a la reelección de Uribe y sus secuaces es cochambroso.

Millones de colombianos no entienden nada de lo que ocurre en el mundo de los políticos que gobiernan o legislan y quienes, ciertamente, no tienen nada que ver con la realidad de los ciudadanos que, por cientos de miles, se tienen que levantar a diario a romperse las costillas para vivir en la indigencia absoluta que, por supuesto, se ha incrementado en este gobierno.

Como lo he venido sosteniendo desde hace seis años, el Sr. Uribe se va a quedar en el poder, con referendo o sin él, con decisión favorable de la Corte Constitucional o sin ella, con la bendición o no de la Registraduría, con los siete millones de votos o sin el favor popular y, por supuesto, manipulando el censo electoral. ¡De que se queda, se queda!

La fórmula es clara: el país podría entrar en una hecatombe que pasa por el asesinato de algún candidato presidencial, de un par de opositores o periodistas y, por supuesto, de alguien cercano al mismo Sr. Uribe. Este estado de cosas, sumado a las estupideces de las Farc y a los lenguaraces de Chávez y Correa, son las herramientas perfectas para que el Sr. Uribe y su honesto, impoluto y carilimpio Ministro del Interior acudan al artículo 104 de la Carta para convocar a una consulta popular.

Que no se llamen a engaños aquellos que creen que el Sr. Uribe no acudirá a lo que sea, legal o ilegal, para perpetuarse en el poder, de tal manera que sus hijos Tom y Jerry, su amigo y empresario William Vélez y los favorecidos contratistas sigan pelechando de los favores estatales.

Por supuesto ni hablar de los congresistas que, además de contar con las prebendas correspondientes, nos han dado nuevamente, y de manera definitiva, una nueva razón para no votar por nadie en las elecciones parlamentarias. Y no porque no haya un par de congresistas decentes, sino porque nadie recto puede aspirar a pertenecer a esa cloaca, en donde las heces, comparadas con los congresistas, lucen como las diosas celestiales. El costado sur de la Plaza de Bolívar acabó convertido en un albañal.

Todo el espectáculo que ha rodeado la reelección del Sr. Uribe produce náuseas, como arcada producen la presencia de Valencia Cossio, Restrepo y el gnomoberry “disuadiendo” a los parlamentarios con sus estrategias —dizque mamagallistas— a cambio de su impolutos votos.

Insisto nuevamente en la idea de que frente a la reelección de Uribe los candidatos serios (Vargas Lleras, los tres tenores o el candidato del Partido Liberal) no deben presentarse a las elecciones y dejar al Sr. Uribe aspirar a la Presidencia contra sus propios candidatos, a quienes hizo lanzarse, no porque crea que tengan posibilidades reales, sino para que su presencia y papel de idiotas útiles, lo legitimen en un proceso electoral lleno de sinvergüencerías. Desde ya debemos promover el abstencionismo frente a este artero golpe del cartel de Medellín desde la Casa de Nari.

 

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