Por: Eduardo Sarmiento

Desempleo y empobrecimiento

El deterioro del mercado laboral se observa desde la puesta en marcha de la apertura en la decada del 90.

El desempleo ha evolucionado paralelamente al mal desempeño de la economía. En un año y medio pasó de 10 a 12,5%.

El aumento de la tasa de desempleo coincide con el incremento del empleo. Parte de la explicación está en las dificultades para medir las tasas de participación, en particular en la agricultura, y en los cambios frecuentes de metodología que deforman la comparación con períodos anteriores.

La parte más grave está en la pauperización de la economía. La reducción del empleo formal, que aparece claramente en el desempleo de las cabezas de familia, ha llevado a un estado de desesperación en que las personas inactivas salen a buscar cualquier tipo de ocupación. El deterioro laboral se manifiesta más en la caída generalizada del ingreso de la fuerza de trabajo que en la pérdida de puestos de trabajo, y tiene su efecto más visible en la reducción de los precios de alimentos en un momento de contracción de la producción agrícola.

El deterioro del mercado laboral se observa desde la puesta en marcha de la apertura. El desmonte arancelario y la revaluación propiciaron la sustitución masiva de empleo por materias primas y bienes de capital. A su turno, la globalización lleva a que los países no se especialicen en los productos finales sino en los componentes. De esa manera, la economía aumenta la productividad a cambio de desplazar la mano de obra.

No menos destructiva ha sido la prioridad del Banco de la República a la inflación sobre cualquier otro objetivo. En los momentos más álgidos de desempleo, se ha dado el lujo de elevar las tasas de interés y contraer la liquidez. Durante los 18 años de funcionamiento del organismo, la ocupación creció por debajo de la población y la desocupación alcanzó las tasas más altas de la historia registrada del siglo.

Lo mismo se puede decir de la indiferencia del Estado frente a la incapacidad del sector privado para generar empleo. En varias ciudades se observa que el desempleo llegó a 20% ante la perplejidad de las autoridades municipales. Asimismo, se encuentra que las áreas que han adoptado planes específicos de empleo han logrado mejorías rápidas y considerables, revelando la importancia del Estado en la creación directa de puestos de trabajo.

El otro aspecto ha sido el desmedro de la infraestructura. Luego de haber sido una de las principales fuentes de generación e empleo, la construcción pública cada vez genera menores oportunidades. Debido a los enormes sobrecostos y la tecnificación, en los grandes proyectos el costo de generar un empleo es de $70 millones, siete veces más que en la vivienda de interés social.

Las causas del desempleo son las mismas de la recesión y el deterioro de la distribución del ingreso, y se resumen en el modelo del banco central autónomo, el motor de las exportaciones y la política pública administrada por el sector privado. Así lo confirma el Plan 2019, que extendió la vigencia del modelo a esa fecha memorable y en este momento incumple todas las metas para 2010, entre ellas, crecimiento de más de 5%, desempleo de un dígito, pobreza de 37% y la mejoría de la distribución del ingreso.

Al igual que en materia de pobreza, distribución del ingreso y crecimiento económico, el alivio del desempleo requiere un cambio del modelo imperante. Hay que modificar las concepciones del Banco de la República, ampliar el déficit fiscal y reorientar la estructura productiva hacia el mercado interno. Adicionalmente, es indispensable reconocer que el sector privado no está en capacidad de atender las demandas de desocupación del país, y la necesidad de programas de empleo orientados a resolver la dolencia en los municipios. Sus elementos centrales son la realización de obras de infraestructura intensivas en mano de obra, como la pavimentación, el mantenimiento, la vivienda de interés social, el apoyo a la pequeña y mediana industria y los subsidios a las familias de bajos estratos condicionados a la asistencia escolar.

El desempleo es uno de los grandes dramas de la economía colombiana. Los elevados niveles de desocupación son los principales responsables de los altos índices de pobreza y la pésima distribución del ingreso. Si bien esa información crea grandes alarmas en el momento de la divulgación, luego no se hace absolutamente nada para remediarlas. No es aventurado afirmar que el país ha operado con una de las tasas de desempleo más altas del mundo sin adoptar una política concreta para enfrentarla.

 

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