Por: Felipe Zuleta Lleras

El absolvedor contraataca

NO ACABA UNO DE ENTENDER LAS posiciones del Procurador General, que anuncia sanciones contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia si se atreven, sin su permiso, a continuar las investigaciones con los paramilitares sin la presencia del Ministerio Público.

Olvida el señor Ordóñez que fue su amigo el señor Uribe quien extraditó a los EE.UU. a los comandantes paramilitares para que ellos no siguieran contando la verdad sobre sus atrocidades y sus vínculos con la clase política, entre la que se encuentran los congresistas, alcaldes, gobernadores y el mismo Uribe, tal como ha aparecido demostrado en videos que han sido difundidos por Noticias Uno.

Lo que intuyo que tiene mortificado al absolvedor general es el hecho de que al no tener en las diligencias a sus personajes, pues no podrá salir volado para la Casa de Nari a contar en detalle lo que están diciendo los cómplices del Gobierno.

Por eso resulta explicable que el absolvedor sea tan diligente para proferir sanciones contra Yidis y Teodolindo y ande tan calladito frente a los procesos contra Don Berna… Moreno, Sabas Pretelt, el ministro Palacios o, por ejemplo, haya absuelto en menos de 24 horas a Juan Manuel Santos por haber utilizado para el traslado de su familia desde la finca uno de los helicópteros del Ejército. ¡Qué eficiencia!

Gravísima la treta que desde el Gobierno y la Procuraduría se está montando contra los magistrados de la Honorable Corte Suprema, pues el siguiente paso será ver a los magistrados, si no asesinados, procesados por algún esbirro del Gobierno perteneciente a la Comisión de Acusaciones del Congreso. Nos quieren dejar sin el único faro moral que le quedó al país: su Corte Suprema.

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Notícula. La semana pasada el Juzgado 18 Civil de Bogotá ha aceptado una tutela contra mí por haberme referido al canciller Bermúdez como una bobancio a quien “en un país civilizado lo tendrían con razón en un centro para personas con necesidades especiales”.

Si bien el juzgado me concede dos días para que comparezca a explicar el alcance de dicha frase y toda vez que no me encuentro en Colombia y que no puedo comparecer en ese corto lapso, aprovecho para informarle al despacho y al querellante que al hacer la referencia sobre “un centro para personas con necesidades especiales” no pretendía de ninguna manera ofender a las personas con discapacidades o enfermedades mentales, ni mucho menos a cualesquiera seres humanos que por sus condiciones personales se encuentren recluidos en centros de cuidados especiales, lo cual ciertamente no es un defecto ni podría considerarse como un insulto.

De esta manera ofrezco disculpas al querellante, señor José Hofmann, y a cualquier otra persona que se haya sentido agredida con esta afirmación, pues jamás fue, ni nunca sería mi intención ofender, agredir, insultar o maltratar a ninguna persona con limitaciones o que pertenezca a una minoría étnica en razón de su color, credo, sexo o condición particular.

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