Por: Salomón Kalmanovitz

AIS, ¿quién tiene la culpa?

PARADO JUNTO A MÍ EN ESTA SOLI- taria muchedumbre/  hay un hombre que jura que no es culpable/ Todo el día lo oigo gritar tan fuerte/ vociferando que es víctima de una conspiración./ Coro: Veo mi luz que se aproxima brillando/ Del oeste al este/ En cualquier momento, en cualquier momento ya/ seré liberado.

Bob Dylan, I shall be released.

El Ministro de Agricultura culpó en el debate que le hizo la oposición en el Congreso a las tres administraciones anteriores a la de Uribe, el haber provisto fondos públicos a familias prominentes, a ‘paras’ y a narcotraficantes. Quiso decir quizá que se trata de una estructura política que se ha conformado desde hace cinco lustros, de ejercicio de un poder territorial por parte de los señores de la guerra, aliados con antiguas familias terratenientes, los que han logrado capturar los recursos públicos de muchas regiones.

Si ese es el argumento, lo que le queda por responder al Gobierno es lo siguiente: ¿Por qué esta administración continuó e incluso incrementó exponencialmente los recursos que aportamos los contribuyentes para subsidiar a estas familias prominentes? Se trata de una plutocracia que les quita a los pobres y a las clases medias para regalarles a los ricos.

La defensa del Presidente de su funcionario significa que es un peón que no tiene responsabilidad en la orientación de la política agraria que lleva siete largos años de ejecución. Más la tiene, es obvio, Andrés Felipe Arias, quien desafortunadamente ha aplicado su brillante inteligencia a la causa del mal.

Estamos hablando de una política caradura frente a 3,5 millones de víctimas del desplazamiento y una burla de las aspiraciones de los campesinos que todavía se aferran a sus labores: apoya el desarrollo de las grandes plantaciones de palma africana y de caña de azúcar, de cacao y de caucho, utilizando una mano de obra imposibilitada de organizarse sindicalmente por las amenazas de violencia que despliega esa estructura de poder territorial.

Lo cierto es que el programa AIS estaba diseñado para excluir a pequeños y medianos agricultores de sus beneficios: en efecto, los proyectos requerían economista, contador y abogado para ser considerados por el IICA. Este fue el veredicto que le dio el CEGA de la Universidad de los Andes en 2006, lo cual le valió la intromisión de Arias y el propio presidente en los asuntos de esa universidad. Que el programa estaba destinado a atender a grandes empresas  fue confirmado por Fedesarrollo para fijar la línea de base con qué medir su impacto. Navarro Wolff, en Nariño, apoyó los proyectos campesinos con personal técnico que les permitió clasificar a apoyos para distritos de riego y crédito, caso excepcional que trajo a cuenta Fernández para maquillar el hecho de que, por ejemplo, 54% de los recursos de riego fueran a parar a 464 empresas y el resto se repartió entre 54.000 proyectos, según lasillavacia.com.

A diferencia de lo que mostraba el espejo retrovisor del ministro Fernández, nunca antes se feriaron tantos recursos, a favor de tan pocas familias y más de un delincuente, gracias a una ley aprobada por los beneficiarios que destinó medio billón de pesos anuales a favorecerse.

Utilicé la palabra plutocracia para caracterizar los regímenes de Uribe I y Uribe II. Plutocracia significa, según el DRAE, “preponderancia de los ricos en el gobierno del Estado”. ¿Será que se acerca el momento en que nos liberaremos?

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2009-11-15T18:57:40-05:00

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