Por: Salomón Kalmanovitz

El triunfo de la injusticia y de la corrupción

EL EX MINISTRO DE AGRICULTURA Arias y su sucesor Fernández aparecen sonrientes en la foto. Disfrutan de las delicias de la unidad de poderes: el Legislativo, que debió censurar la política agraria del Gobierno por injusta y escandalosamente corrupta, se subordina incondicional al Presidente.

Hemos tenido una tradición de legislativo débil que el Ejecutivo compra mediante contratos y nómina y la opinión sabe que algo siempre huele mal en el Congreso. Pero la semana pasada estaban dejando pasar un nauseabundo negocio en el que nuestros impuestos van a los bolsillos de prestantes familias que nunca los han pagado o que están relacionadas con el hombre más rico del país.

Los medios de comunicación no ayudan mucho. El Presidente y sus hombres hablan día y noche y esos discursos son amplificados y repetidos hasta la saciedad. Arias ha aprendido bien las maña de tirar a bocajarro cientos de miles de datos sobre sus éxitos y méritos, olvidando la máxima elemental de que uno no debe autojuzgarse todo el tiempo en forma tan complaciente. Los espíritus más independientes sienten repugnancia ante tan lamentable espectáculo.

Lo cierto es que el desempeño agropecuario ha sido lamentable: ha crecido a la mitad de lo que creció la economía entre 2002 y 2008, en donde el desplazamiento de 3,5 millones de personas, 700.000 unidades de producción que cambiaron de manos, fueron potrerizados o abandonados redujo el potencial de crecimiento del sector. Al mismo tiempo, las familias beneficiadas por AIS no brillan por su eficiencia.

La unidad de los poderes del Estado es el camino de la dictadura. Se complementa con el sometimiento de partes crecientes del aparato de justicia que ha sido al mismo tiempo debilitado, cuando se disolvió el ministerio de la justicia en el de la política. No fue casual ni fruto de la chambonería que tanto caracteriza a un gobierno con tan malos intelectuales y que desprecia la tecnocracia: es que se ha politizado la justicia y las riendas del poder las ejercen los más malevos.

La pugna del Presidente para imponer su fiscal a una Corte Suprema que intimida con todas sus herramientas saca a los ojos de todos su afán de proteger sus aliados sub iúdice. Un fiscal amigo al lado de un procurador amigo hacen que todos los delitos de sus funcionarios y familiares queden impunes.

En esta situación de falta de controles el quipo de Gobierno termina en una fraternidad de corruptos y mediocres. En economía lo llamamos “selección adversa”, cuando los criterios para escoger los funcionarios son los de la servidumbre que no el mérito de elaborar y ejecutar buenas políticas. Entonces cunden las malas decisiones, la corrupción se toma partes crecientes del Estado, las obras se hacen mal o no se terminan, los contratos van a los más incompetentes y nuestros impuestos se desperdician y van a enriquecer a una delgada capa de políticos.

La función distributiva del Estado a favor de los que menos tienen o de los que han sido víctimas del conflicto queda invertida; se agrava la desigualdad al descargar de impuestos a los más ricos pero además al gastarlos en ellos mismos. El gasto social se ve así reducido a sus injustas proporciones.

Sucede por fin algo quizá más grave y apremiante: quedan crecientemente desfinanciadas las funciones del Estado, incluyendo la de la seguridad.

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2009-11-22T19:16:58-05:00

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