Por: Cecilia Orozco Tascón

“Nutrido grado de sospecha”, ¿de cuál lado?

COMO DIJO EL SENADOR JORGE RObledo, al Procurador podrá calificársele de muchas maneras, pero no de bobo. Cómo no lo será, que convenció a la oposición de que votara por él con el argumento de que era víctima de persecución religiosa.

Sentado en su despacho, ¡cuánto se habrá reído de polistas y liberales! Pues bien, los colombianos sufriremos al jefe del Ministerio Público que nos regalaron entre el Primer Mandatario y el Congreso y vamos a tener que aguantar sus juicios cargados de prejuicios, como si fueran magnánimos. Por ahora, Ordóñez goza de crédito porque se cuida de parecer imparcial. Sin embargo, se sabe que los hechos expresan mejor la realidad que los dichos. Entonces examinemos los primeros:

Ordóñez llegó a la Procuraduría y apenas se sentó absolvió, diligente, a los hombres del Presidente —Diego Palacio, Sabas Pretelt, Jorge Noguera, José Félix Lafaurie y Hernando Angarita— por el “nutrido grado de sospecha” que generaba la delincuente confesa Yidis Medina, pese a que ella le aportó a la Corte Suprema documentos, recibos de pago, testimonios propios y de terceros y letras firmadas en las que se comprometían notarías y otras entidades oficiales. Con la diligencia con que resolvió a favor de los de ese lado, el señor Procurador anunció apertura de investigación en contra del congresista Robledo, que pertenece al otro lado. ¿Por qué? Por su presunta relación con las Farc. ¿Con cuáles pruebas? Viene aquí lo escabroso: el director de investigación criminal de la Dijín, un brigadier general, inicia la cadena. Le envía a Ordóñez un oficio —sin firma— con datos sobre supuestos vínculos de tres congresistas (de oposición) con la guerrilla. Y en una cola, deja un “informe preliminar… para establecer la comisión de faltas legales” de Robledo (de oposición). El denominado “informe” es una hojita sin identificación de autor, hecha (o fechada) el día en que el oficial manda la comunicación. ¡Cuánta rapidez investigativa! ¿Qué dice ahí? 1. Que el nombre del senador es mencionado 27 veces en el computador de Raúl Reyes. 2. Que Reyes lo incluye en una lista opcional por si se llega a formar un “nuevo Gobierno” y 3. Que Reyes ordena publicar las opiniones de Robledo en la web de las Farc.

Cipotes indicios alarman a la Procuraduría, que designa funcionarios para que ahonden en el tema y visiten la Dijín. Responde ya no el general, sino un coronel, que asegura que no sabe nada al respecto y sugiere hablar con el funcionario a cargo, un capitán. Éste tampoco conoce el ‘informe’. ¿Nutrido grado de sospecha? Por supuesto que no. La indagación sigue porque amerita. Las 27 alusiones a Robledo se vuelven 14 por arte de magia y aparecen seis meses después. ¿Qué contienen? Unas son inocuas y las otras favorecen al parlamentario porque Reyes o sus compinches lo critican en vez de alabarlo. Esta es la base para que Ordóñez ordene abrirle investigación disciplinaria, justo cuando se publica que el dirigente del Polo será la cabeza de lista al Senado por su partido en las elecciones de marzo. El Procurador ordena también interrogar a un preso, a un desmovilizado y a un guerrillero que declararían contra el parlamentario. Se imagina uno que siendo Robledo quien es, el Procurador no tendrá duda de que los delincuentes —en contraste con Yidis— dirán la verdad y sólo la verdad. Un juez siempre puede mirar la cara positiva o la cara negativa de las pruebas. Como sucedió cuando habló la mentirosa Yidis. Es cuestión de interpretación: hay nutridos grados de sospecha o no hay ninguno, si uno no lo desea.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Cecilia Orozco Tascón

La ministra del referendo contra la justicia

Defensas con códigos mafiosos

Autoridades morales en periodismo

País conmocionado