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hace 4 horas
Por: Ramiro Bejarano Guzmán

La emboscada

EL BURDO DESCABEZAMIENTO DE LA Presidenta del Consejo Superior de la Judicatura (CSJ), María Mercedes López, es una más de las innumerables marrullas que se cocinan en esa Corporación, hoy ostensiblemente politizada.

En el orden del día de la reunión donde tomaron la decisión de recortarle el período a la presidenta que les resultó incómoda, no estaba previsto el tema de su relevo. A última hora, algún magistrado avispado soltó la propuesta que fue aprobada velozmente, con honrosas oposiciones, y por ese camino tan precario decapitaron a quien es una piedra en el zapato, curiosamente porque se atravesó en varias tutelas de esas que favorecen a ciertos políticos. En su lugar designaron a Francisco Escobar —para más señas primo del otro magistrado, José Alfredo Escobar— quien muy seguramente hará bien la tarea  de no obstaculizar las maromas y peripecias que allá se mueven.

En efecto, la creación de dos consejos seccionales itinerantes de descongestión, con funcionarios facultados para sancionar jueces y fiscales o para asumir competencias en procesos especiales en todo el territorio nacional, más que un remedio contra la corrupción, va a ser fuente inagotable de persecuciones y arbitrariedades. Consejeros itinerantes escogidos a dedo por un organismo politizado, con tanto poder, es lo mismo que dejar un pastel en la puerta de una escuela.

Hace unos días este periódico cuestionó la idoneidad y transparencia de algunos magistrados del CSJ, por sus tendencias politiqueras y clientelistas. Tan grave cargo no fue respondido cabalmente, pues el presidente de la Sala Administrativa, Jorge Castillo Rugeles, se hizo el loco, y sólo atinó a decir que no hay nada de que preocuparse porque en las encuestas la justicia es vista con buenos ojos. ¡Hágame el favor! Del “Estado de Opinión” a la “Justicia de Opinión”.  Mientras tanto los resultados están a la vista. La Sala Disciplinaria, por sí y ante sí, se convirtió ilegalmente en juez de tutelas, con la pesada especialidad de revocar las sentencias condenatorias de la Sala Penal de la Corte contra políticos afectos al Gobierno.

Sorprende que Jorge Castillo y Francisco Escobar hoy apoyen los ataques de sus colegas de la Sala Disciplinaria contra la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que los hizo magistrados. Vivir para ver. En el CSJ todo es posible, hasta que Jorge Castillo se haya posesionado no obstante tener edad de retiro forzoso.

Este Consejo, preñado de politiquería, es el mismo que en los próximos meses va a elaborar las listas de aspirantes para llenar unas vacantes en la Corte Suprema de Justicia, ente autónomo e independiente del poder ejecutivo.  Así las cosas, lo que está claro es que los colombianos tenemos derecho a dudar  de que ese inminente proceso de elección de nuevos magistrados en otras corporaciones judiciales, tampoco vaya a estar a salvo de los mezquinos intereses, que también han oscurecido otros nombramientos de ese mismo Consejo.

Al CSJ le pasó lo único que no le puede suceder a quien administra justicia. Perdió la credibilidad y, más que eso, el respeto colectivo. Ese merecido desprestigio solamente se supera por el procurador Ordóñez,  acosado hoy por sus contradicciones, impedimentos, mentiras e indelicadezas, de las que no pudo ponerse a salvo, a pesar de sus desesperados ataques mediáticos.

Siento pena por el  CSJ, pero para ser exacto he de decir que tengo más miedo. Que la suerte nos proteja de un organismo que ha sido capaz de todo, menos de acertar.

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Adenda.  Uribe azotando en público al Ministro de la desprotección social.  ¿Regaño sin despido? ¡Qué farsa!

 

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