Por: Felipe Zuleta Lleras

Los títulos morales

INTUYO QUE LA DECISIÓN DEL PROcurador General en lo que tiene que ver con la senadora Piedad Córdoba es otra de sus desacertadas posiciones que, hoy por hoy, le han servido a la Corte Suprema para iniciar un proceso disciplinario en su contra.

El doctor Ordóñez ha demostrado con creces su ideología de derecha y la satanización de todo aquello que a él le parezca de izquierda. Por eso la decisión arbitraria de dictarle pliego de cargos a Piedad por sus presuntos vínculos con las Farc y una supuesta traición a la patria. Cómo así que uno no puede decir en el exterior lo que a la postre ha resultado cierto: que el Gobierno viola los derechos humanos, que ordena interceptaciones ilegales, que persigue a los magistrados, que asesinó a más de 2.000 muchachos pobres por el cobro de unas recompensas, que en los últimos siete años han muerto más de 1.500 sindicalistas. En fin, Piedad Córdoba y cualquier otro colombiano estamos en el derecho de denunciar en el exterior este tipo de conductas, sin que por ello nos puedan acusar de traición a la patria. El mundo debe conocer las barbaridades que pasan en este país por cuenta del actual gobierno.

Endilgarle a Piedad esta conducta de traición a la patria resulta tan absurdo como si acusaran a la Corte Suprema de lo mismo por haberse reunido hace unos meses con sus pares de la Suprema de EE.UU., a quienes informaron sobre los seguimientos e interceptaciones ilegales por parte de funcionarios del Gobierno.

El Procurador debería más bien acelerar sus investigaciones en contra de los funcionarios de Palacio que montaron una “máquina criminal” como lo ha sostenido la Fiscalía General durante la audiencia de imputación de cargos a unos ex funcionarios del DAS. Sin embargo, no sería descabellado pensar que mientras la Fiscalía ve unos delitos, él no ve nada. Así pasó con su providencia en el caso de la yidispolítica y así está pasando en el caso de la senadora Córdoba. Mientras la Suprema, que lleva más meses investigándola, no ve nada, el doctor Ordóñez encontró supuestas conductas irregulares.

No encuentro que el Procurador General tenga los títulos morales para investigar a Piedad Córdoba o a cualquier otra persona. Sólo basta con leer la providencia del caso de Yidis para comprender a cabalidad qué clase de persona es el Procurador.

 No en vano le dictó pliego de cargos a Córdoba el mismo día que el país conocía con asombro y estupor los detalles sobre las chuzadas y seguimientos ilegales por parte del DAS y de algunos funcionarios de la Casa de Nariño a quienes el Presidente defiende con ahínco, no porque crea que son inocentes, sino porque sabe que una vez estén presos van a contarle a la justicia todas las barbaridades que hicieron. A este paso el presidente Uribe acabará con varios de sus colaboradores inmediatos presos.

A propósito de presos, convendría saber en qué anda el proceso criminal en donde están vinculados el ex ministro Sabas Pretelt y el ministro Palacios.

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