Por: Mario Morales

Las apuestas perdidas de Santos

AL SANTISMO, ESE URIBISMO DEGEnerado por tantas mezclas y combinaciones, no le sale una.

A la escasez de argumentos y creatividad, terreno en que pierde estrepitosamente con el Partido Verde, y a la racha de encuestas que hace prever que, en dos semanas, Mockus superaría la mitad de la intención de voto del país, se suman factores con los que no contaba la “astucia” de Juan Manuel.

El primero es su desconocimiento de la idiosincrasia y sensibilidad del colombiano común, manifiesta con el apoyo incondicional a personajes públicos nobles, pacíficos y en apariencia débiles, víctimas de ataques desmedidos e injustos, como lo saben de memoria libretistas de melodramas y realities desde María la del barrio hasta Jáider Villa. Es la ética judeocristiana.

Pero su torpeza no tiene límites cuando aparecen en el elenco antagonistas del talante de Arias, lo cual reaviva el efecto bumerán, que termina por blindar, en la emoción y el afecto, al protagonista por la vía de la solidaridad. La propaganda sucia deviene auto-contra-propaganda. Es la estética del marketing.

Y el segundo factor incidente es el de las mediciones que se le hacen, a menos de cien días de terminar, al gobierno Uribe, y por extensión a Santos, su proclamado sucesor.

Aparecieron en seguidilla el diagnóstico del Comité de la Cruz Roja Internacional que, al analizar el fortalecimiento de guerrilla y paras, raja la seguridad democrática; los magros resultados para combatir la pobreza, con ese elocuente y doloroso balance de uno de cada dos colombianos en la inopia; y por último, se conoce la investigación “Una mirada a las cifras de educación en Colombia 2002-09”, adelantada por la Unicef, fundaciones Corona, Saldarriaga Concha y Restrepo Barco, Corporación Región y universidades del Norte y Andes, que cuestiona las estrategias para ampliar la cobertura y que concluye que no se consolidó el sistema de evaluación, meta de este gobierno, y que la zona rural tiene graves problemas por la integración escolar.

¡Y todo en una semana! Con razón en el Partido de la U, gobierno y aliados pasaron del nerviosismo a la desesperación. No saben a qué apostarle. Obvio: con cara pierden ellos y con sello gana Mockus.

www.mariomorales.info.

 

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