Claudia López anuncia 'pico y género' en Bogotá: días pares salen las mujeres e impares los hombres

hace 2 horas

La senadora López, las CTA y los corteros

A raíz del artículo “Bananeros y corteros”, realizado por el señor Mauricio Botero Caicedo y publicado en este diario el pasado domingo, considero pertinente realizar las siguientes precisiones.

I. “ ‘Quien no conoce la historia está condenado a repetirla’. Es oportuno recordarle a la senadora que esa frase no la dijo Karl Marx sino George Santayana”.

Es importante hacer énfasis en que en ningún momento sostuve que la famosa frase era originaria de Karl Marx. Afirmé que él la había dicho tal como otros pensadores lo han hecho, entre los cuales se encuentra el señor Santayana. Dada la infinidad de posiciones, sostener una discusión sobre quién fue el padre de la frase es tema suficiente para otro artículo.

II. “Las Cooperativas (que no son un invento colombiano y que han sido avaladas como modelo de contratación por la OIT) prestan un servicio tal como lo describe la Ley”.

 Para comenzar, la forma que han tomado las CTA en Colombia no ha sido avalada por la OIT. Es más, en la última conferencia internacional del trabajo, la comisión de normas de la OIT manifestó sobre el tema de Colombia y las CTA: “…En particular, la Comisión esperó firmemente que se adoptaran sin demora disposiciones legislativas para asegurar que los contratos de servicio o de otro tipo y las cooperativas u otras medidas no sean utilizados como medios para menoscabar los derechos sindicales y la negociación colectiva”.

Con respecto al servicio que prestan, cabe destacar que en Colombia hay una ausencia casi total de control a las CTA, ya que la Superintendencia de Economía Solidaria, ente centralizado en Bogotá, cuenta con menos de 100 personas entre su personal para hacer el debido control. Por esto, un número insignificante de ellas se encuentra actualmente cumpliendo con la normatividad vigente. Existen más de 12.068 CTA y tan sólo 74 han modificado los estatutos de forma que cumplieran los requisitos exigidos por el decreto 4588 de 2006. Es tan ilegítimo el movimiento de las CTA en Colombia, que después de un año que se ha tenido para que se ajusten, 11.994 no han sido capaces de cumplirlos.

Una de las más grandes conquistas de los trabajadores no les es aplicable a los asociados a las CTA, pues la normatividad laboral no es aplicable a sus afiliados. Por eso ellos: (i) renuncian a la Seguridad Social asumiendo la carga económica que aportaba la empresa en la cotización, excluyendo de toda responsabilidad a la empresa que hace uso de los asociados a las CTA; (ii) no cuentan con derechos de protección a la maternidad, abandonando a estas personas a su misma suerte, y ni siquiera con estabilidad laboral para protegerlas; y (iii) tienen poco descanso y limitación razonable de horas de trabajo. Por último, también se violan los siguientes derechos: la renovación automática del contrato a término fijo, el auxilio de trasporte, recargos por hora laborada que exceda la jornada máxima legal, pago de cesantías, pago de indemnizaciones por despido injusto, pago de primas de servicio, pago por indemnización moratoria y pago compensatorio por vacaciones no disfrutadas, por enumerar los más importantes.

Además, es importante resaltar que la diferencia entre un trabajador con contrato de trabajo, y por tanto derechos laborales, y uno de una cooperativa de trabajo asociado sin derechos laborales, es en términos de costos en muchos casos cercana al 50%.

III. “Asocaña es un gremio y no una empresa y por no ser parte no pueden responder a un pliego (de peticiones)”.

Sí hubo una presentación de pliego de peticiones a Asocaña. En otros sectores de la economía se discuten condiciones laborales con los gremios empresariales. Por ejemplo, en el sector de la agroindustria del banano, el sindicato Sintrainagro presenta su pliego de peticiones al gremio de cultivadores de banano (propietarios de más de 300 fincas) y se realizan negociaciones colectivas cada dos años desde hace cerca de 20 años. Esta es una modalidad racional, moderna y democrática de regulación de las relaciones laborales que facilita el entendimiento entre trabajadores y empresarios e impide el uso de prácticas de competencia desleal entre las empresas de un mismo sector.

IV. “En promedio en el 2007 los corteros han ganado 1,8 veces el salario mínimo. Los que ganan menos, es que trabajan menos”.

Si fuera cierto que a los corteros de caña se les remunera mucho mejor que a un trabajador vinculado mediante contrato de trabajo, la reivindicación de los corteros de ser vinculados directamente con los ingenios se habría resuelto sin problema.

La realidad muestra que un cortero promedio trabaja 26 días de cada 30, durante 10 y 11 horas diarias, cortando en promedio 120 toneladas de caña. El ingenio les paga a las cooperativas, según la información suministrada por los propios industriales, cerca de $1’500.000 mensuales por trabajador. Sin embargo, los estudios hechos en el sector informan que, en promedio, los corteros no reciben más de $580.000 mensuales por un trabajo sumamente pesado. Hay entonces unas cifras que no cuadran.

 V. “La verdad es que los padres de la patria que supuestamente fueron a defender protestas sociales legítimas, lo que en realidad querían era imponer una agenda política para su propio beneficio”.

No se entiende por qué en un Estado Social y Democrático de Derecho se criminaliza y se estigmatiza la solidaridad, como ocurrió en el caso del paro de los corteros. No se considera crimen legislar a favor de sectores económicos, ni dirigir políticas públicas que favorezcan un determinado sector, pero sí lo es el apoyo a un grupo de trabajadores y sus familias que reclaman el cumplimiento de las promesas de un Estado Social.

 Cecilia López Montaño. Senadora de la República. Bogotá.

Envíe sus cartas a [email protected].

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