El padecimiento de un médico

Esta publicitada diligencia comenzó el martes y se calcula que se extenderá por cuatro semanas más. Los últimos en declarar en la corte de Los Ángeles fueron los colaboradores más cercanos de Jackson.

Alberto Álvarez, director de logística de las más recientes producciones de Michael Jackson, fue un testigo vital en el juicio contra el cardiólogo Conrad Murray. El diligente empleado, uno de los personajes más cercanos a la estrella durante los últimos años, narró todo lo que le dijo el médico cuando Álvarez ingresó a la habitación del cantante y lo vio tendido en la cama con los ojos medio abiertos, pero sin signos vitales.


Álvarez contó que Murray le pidió que le ayudara a sacar unas ampollas y una bolsa de suero que contenía una sustancia de color blanco lechoso, que estaba en un dosificador por goteo para vía intravenosa. También recordó que el sedante llamado Propofol, que causó la muerte por intoxicación de Jackson, es de color blanco y por eso el artista siempre se refería a él como “mi leche”.


“Cuando llegué al cuarto, Conrad Murray le estaba dando masajes pulmonares, pero con una sola mano, la izquierda”, declaró Alberto Álvarez ante la Corte Mayor de Los Ángeles.


El asistente narró que sacó del cuarto a los hijos de Jackson (Paris y Prince) y que cuando regresó vio cómo el cardiólogo tomaba en sus manos una especie de ampolla. Luego, Murray le indicó a Álvarez que colocara esos medicamentos en una bolsa marrón con suero, dentro de la que él palpó restos de una solución lechosa. Después, el asistente pudo percibir que había una botella adentro, que identificó como un frasco de Propofol de 100 mg. “Pensé que estábamos empacando para ir al hospital”, dijo Alberto Álvarez visiblemente afectado.


El tribunal escuchó la grabación de la llamada que efectuó el asistente de Jackson al número de emergencia cuando pidió una ambulancia, por orden de Murray. “No está respirando”, dijo al operador. “No está consciente, está en la cama, no responde a nada”. Edward Chernoff, el abogado de la defensa, puso en duda el hecho de que, antes de llamar a la ambulancia, Álvarez hubiera podido realizar todas las acciones que narró.


Después de Álvarez, el turno en el estrado fue para Kai Chase, la chef personal de Jackson, quien narró que esa mañana vio a Conrad Murray bajar las escaleras hasta la cocina, en un estado de pánico inusual. Cuando la fiscal Deborah Brazil pidió que detallara el comportamiento del médico, Chase respondió: “Su energía era muy nerviosa, frenética, y gritaba: ‘¡Busca ayuda, llama a seguridad, busca a Prince, debes hacer algo!”.


Cuando llegó el turno de la defensa, el abogado Michael Flanagan cuestionó a la chef diciéndole: “Es decir que usted vio a Murray frenético, con los ojos muy abiertos, gritando (...), supo que algo andaba muy mal, ¿y su reacción fue ir a buscar a un niño de 12 años?”. A este comentario Kai Chase respondió: “Hice lo que me ordenaron”.


Hasta el momento el juez ha sido estricto con la corte al no permitirles ver los últimos ensayos de Michael Jackson, esto con el fin de no influenciar ninguna decisión, así como ha prohibido dar declaraciones a la prensa. El juicio comenzó siendo televisado en vivo y en directo para 180 países, con algunas restricciones para los fotógrafos, a quienes se les ha permitido entrar por algunos minutos en cada diligencia.


De igual manera, el juez tampoco ha permitido la publicación del programa de testigos que comparecerán en cada jornada de este juicio, que ha sido catalogado como uno de los más publicitados en la historia. Hasta ahora el orden en que han sido llamados a sala ha coincidido con el de las audiencias preliminares, por lo que se espera que el testimonio de los paramédicos llegue muy pronto.