3 Oct 2021 - 2:00 p. m.

Contenido patrocinado por la Pontificia Universidad Javeriana

Aprender jugando para llegar al Sol

¿Cómo aprender arquitectura con un juego de mesa? La profesora Yenny Real, junto con sus estudiantes universitarios, desarrolló un proyecto que terminó en el juego de mesa Camino al Sol. Todos jugaron y aprendieron.

Daniel Zamora Quiroga, Pesquisa Javeriana

La inclusión de los estudiantes en la creación del juego generó motivación y permitió que, poco a poco, se mejoraran la redacción de las preguntas y las dinámicas del ejercicio.
La inclusión de los estudiantes en la creación del juego generó motivación y permitió que, poco a poco, se mejoraran la redacción de las preguntas y las dinámicas del ejercicio.

El camino es circular y las fichas deberán moverse para ir ganando las propiedades que permitan construir una de las ocho ciudades prehispánicas seleccionadas. La última pieza se conseguirá al llegar al Sol, pero primero habrá que hacer ofrendas y sacrificios, y enfrentar retos para recibir la gracia de los dioses mayas, aztecas, incas y taironas, que guiarán el tránsito a una de las estrellas sagradas en la cosmovisión de estas culturas.

El azar también será determinante. Los dados, ideados a partir de la numerología maya, que concebía el cero como una semilla o concha y el cinco como una barra horizontal, ayudan a completar las seis caras del poliedro que dirigirá el camino de quienes asuman este viaje o Camino al Sol, un juego de mesa que combina la idea del patolli (un juego de apuestas popular en la Mesoamérica de la época prehispánica) con algunas características del Monopolio, que busca mejorar el aprendizaje de la historia del período prehispánico para estudiantes universitarios de Arquitectura.

De Prehispanópolis a Camino al Sol

“No recuerdo haber aprendido con juegos en la universidad”, comienza a contar Yenny Real, creadora de Camino al Sol y arquitecta con maestría en Restauración de Monumentos Arquitectónicos de la Pontificia Universidad Javeriana: “Me acuerdo que en una ocasión, durante el pregrado, cuando estábamos estudiando historia árabe, llevamos algo de comer que se presentara a la ciudad que estábamos viendo; eso fue lo más raro, el resto eran exposiciones y diapositivas. Se apagaba la luz en el salón de arquitectura y el profesor empezaba a hablar”.

Real es profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Javeriana y, en el primer semestre de 2018, junto con sus estudiantes, decidió crear un juego de mesa que contrarrestara la pasividad y la monotonía en la que se traducía la enseñanza tradicional (exposiciones y evaluaciones) de los contenidos relacionados con la materia de Historia de la Arquitectura y Urbanismo Prehispánico, Hispánico y Moderno.

“La primera versión se llamó Prehispanópolis. Fue un ejercicio muy intuitivo con los estudiantes. Estábamos en la lluvia de ideas y hablaban de un parqués, de un Monopolio, referentes de lo que ellos jugaban en casa. Eso fue en 2018. Tal vez si se hace con los estudiantes de hoy, los referentes sean otros, quizá digan que hagamos una aplicación, algo como Preguntados (un videojuego de cultura general), pero esa generación alcanzó a jugar parqués, el juego de mesa en el que se reunían con otras personas”, relata Real.

Los 19 estudiantes que tomaban esa asignatura se dividieron en equipos para crear el mapa, las tarjetas, las fichas, las instrucciones y los demás objetos del juego, que se puso a prueba luego de una serie de exposiciones sobre las ciudades prehispánicas.

La inclusión de los estudiantes en la creación del juego generó motivación e hizo que poco a poco se descubrieran posibles mejoras en la redacción de las preguntas y en las dinámicas del ejercicio, las cuales, un año después, se aplicaron en Camino al Sol, la nueva versión de Prehispanópolis que también lideró Real y fue construido en colaboración con una diseñadora industrial, que se encargó de elaborar la caja y las divisiones internas; una arquitecta, que diseñó la parte gráfica e ilustró el juego; y un estudiante de Arquitectura, que había participado en Prehispanópolis.

Estudiar jugando

“El aprendizaje basado en el juego (ABJ) es una estrategia pedagógica que utiliza la lúdica como una herramienta para cumplir con los resultados de aprendizaje de la clase, una herramienta que invita a la emotividad a través de, por ejemplo, un juego de mesa. No es jugar por jugar: se espera un aprendizaje al final”, explica Juan Guillermo Yunda, director de la Maestría en Planeación Urbana y Regional de la Javeriana y coautor de la investigación.

Para medir el aprendizaje que se alcanza con Camino al Sol se realizaron encuestas, tres entrevistas personalizadas y grupos focales con los estudiantes participantes, con el fin de obtener resultados cuantitativos y cualitativos. El 90 % dijo que el juego fue emocionante y animado, el 75 % reconoció que esta metodología ayudó a mejorar la relación con sus compañeros y el 95 % se sintió más motivado para participar.

“Cuando los ponía a jugar se emocionaban por la competencia sana, soplaban los dados, estaba el que ayudaba a dar la respuesta, varias veces me quedé pasiva mirándolos interactuar y funcionar solos. Yo únicamente debía coordinar unos detalles, pero ellos le daban la velocidad a ese aprendizaje. Pasé de decirles que participaran a pedirles que hicieran silencio”, recuerda entre risas la docente.

En cuanto a las calificaciones, los resultados se compararon con una cohorte de 2017 que no jugó Camino al Sol. La nota promedio de ese grupo fue de 6,5 sobre 10, mientras que la de quienes sí lo jugaron (2019) fue de 8,1. En 2017 la nota mínima fue 1 y en 2019, 5.

Una propuesta con más aplicabilidad

Cuando Real y Yunda realizaban la búsqueda de referentes para el juego se encontraron con que, en el ámbito pedagógico universitario, la literatura acerca del ABJ es mínima, “pues el juego está relacionado con la infancia y se piensa que, como estamos grandes, no deberíamos aprender jugando”, puntualiza Real, y añade que “cuando alguien dice: ‘Juguemos algo’, algunos profesores le restan importancia a lo académico o lo descartan de una vez, pues descalifican el aprendizaje lúdico al verlo solo como algo para los pequeños”.

En su investigación destacan la perspectiva de María Isabel Alba Dorado, arquitecta de la Universidad de Málaga y autora del artículo “Estrategias formativas en la iniciación del aprendizaje del proyecto arquitectónico”, donde sostiene que “el juego nos saca del orden obligado, de percepciones y concepciones habituales; nos abre hacia lo otro, lo inventado, lo imaginado, lo antes imperceptible e inconcebible, y genera un ambiente propicio para el aprendizaje”.

A Camino al Sol aún le faltan algunas pruebas, así como implementar mejoras para reducir los tiempos de juego ―que, según los estudiantes, pueden ser muy extensos― y ajustar algunas de las preguntas y tarjetas de información, que, entre otras cosas, tienen códigos QR para ser consultados digitalmente. El objetivo es perfeccionar el juego “para aplicarlo a otra temática, ya no solo en arquitectura prehispánica, sino en arquitectura antigua y clásica, del Medioevo o del Renacimiento, sus obras y otras variantes, y así crear una línea de juegos para otras asignaturas de historia”, finaliza Real.

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