28 Aug 2020 - 4:00 p. m.

El sector financiero y la tecnología: una alianza imparable y prometedora

El mundo nunca antes había estado hiperconectado como ahora. Una realidad que ha llevado a todos los sectores de la economía a ajustar sus productos a un mercado digital. Estos son los avances y la relación que existe entre la tecnología y la banca.

Marcelo Fondacaro, COO de VeriTran

La coyuntura actual ha demostrado tanto a personas como a compañías la importancia de tener la capacidad de transformarse y adaptarse a circunstancias impensadas para sobrevivir. Diferentes sectores de la industria se están reinventando para responder a las necesidades del consumidor actual, un usuario que está más hiperconectado que nunca. Esta nueva adaptación se vale de las herramientas digitales que se han ido implementando fuertemente desde la última década y que ahora resultan vitales para mantenerse vigentes en un mercado cada vez más competitivo. La realidad es que no se ha visto una necesidad de desarrollo tan acelerada como la que se ha presentado en los pasados cuatro meses debido a la pandemia.

Bajo este contexto, desde la industria bancaria los esfuerzos están enfocados en responder principalmente a dos premisas: poner a disposición de los clientes canales digitales innovadores que les permitan realizar cualquier tipo de transacción financiera de manera 100% online y remota, y prestar el soporte necesario para que puedan operar sin ningún tipo de riesgo desde su dispositivo móvil o computador. Lo anterior, debido a que en la actualidad las compañías se ven enfrentadas a las altas exigencias del consumidor 4.0 que, ahora, no solo por preferencia si no por necesidad, debe utilizar todas las plataformas online disponibles para evitar concurrir a sucursales físicas.

Ahora bien, no hay que desconocer tampoco el hecho de que el volumen de solicitudes bancarias que se realizan a través de internet también supone nuevos riesgos en términos de seguridad y protección de datos para el consumidor colombiano. Fuentes oficiales afirman que anualmente, entre todos los sectores productivos del país, se realizan aproximadamente 12.000 denuncias de suplantación de identidad tanto por robo de identidades físicas como digitales.

La solución

Aunque las autoridades estén continuamente en la búsqueda de estrategias para minimizar los delitos, muchas veces el usuario se siente desprotegido y pierde confianza frente al uso de este tipo de herramientas. Con esto en mente, en la industria bancaria los mecanismos para reducir los cibercrimenes son cada vez más fuertes. Y, aunque no exista alguno que garantice 100% la disminución del riesgo al crimen cibernético, sí se ha comprobado que la multiplicidad de éstos puede aumentar en gran parte las probabilidades de combatir estas situaciones y la capacidad de las empresas de poder brindarles a sus clientes mayor seguridad y confianza.

Un ejemplo de estos es la unión de dos soluciones que se mantiene a la vanguardia en los nuevos canales online de las instituciones bancarias: tokenización y biometría.

Tokenización

Esta herramienta hace referencia a aquel mecanismo mediante el cual se reemplazan los datos y la información más sensible del titular de una tarjeta o medio de pago por un token aleatorio que cambiará constantemente siempre que el usuario decida realizar una transacción.

El complemento: datos biométricos

El mecanismo anterior, aunque supone una gran efectividad, desde la experiencia debe ser complementado por una barrera de seguridad alterna para garantizar una eficacia del 100%. En este punto entra a jugar un papel muy importante la biometría o sistema de autenticación que utiliza como base los rasgos fenotípicos de la persona y así valida su identidad.

En un principio, para realizar cualquier transacción sólo era necesario ingresar una contraseña o un número de cuenta. Sin embargo, según un informe de Kaspersky, en 2019 se registraron 45 intentos de ataques informáticos por segundo en América Latina, lo que demuestra la fragilidad de dichas estrategias.

Con nuevos procesos de identificación más personales como el de rasgos faciales o huellas dactilares combinados con otros como la tokenización, es posible crear una barrera más segura para los clientes de cada entidad bancaria, brindándoles la confianza necesaria para incrementar el uso de canales digitales y la fidelidad de estos.

Es imposible afirmar que se acabarán los ciberdelitos, pero, el panorama puede ser positivo para las compañías que encuentren valor en las soluciones digitales responsables. El futuro se encuentra en los canales que se centran en el usuario, en los servicios que les pueden ofrecer, en su experiencia mientras navega en él y, por su puesto, en la confianza al usarlos.

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