13 Jun 2021 - 2:00 p. m.

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¿Quién les responde ahora a los usuarios de la EPS Coomeva?

El joven Andrés Omar Lizcano Contreras residente en el barrio Pinares, Sector Prados del Este de Cúcuta, es una de las víctimas a quién la EPS Coomeva le viene negando sistemáticamente la atención prioritaria dada la complejidad de su estado de salud.

Alfredo Serrano Zabala, escritor y periodista

Mientras avanzan los sesenta días de medidas preventivas obligatorias impuestas a la EPS Coomeva por la Superintendencia Nacional de Salud, miles de afiliados se están preguntando ¿quién les responderá en su atención prioritaria? De momento el viacrucis continúa para los pacientes, algunos pagando con su vida la no prestación del servicio a la salud por parte de la EPS en mención.

El joven Andrés Omar Lizcano Contreras residente en el barrio Pinares, Sector Prados del Este de Cúcuta, es una de las víctimas a quién la EPS Coomeva le viene negando sistemáticamente la atención prioritaria dada la complejidad de su estado de salud.

es un paciente de 17 años de edad que nació con una cardiopatía congénita llamada Tetralogía de Fallot que fue tratada quirúrgicamente con parche de ampliación de infundíbulo respetando anillo y cierre de comunicación interventricular con parche.

La señora Blanca Contreras Lizcano, de 45 años de edad y madre del paciente de la EPS Coomeva, Omar Andrés Lizcano Colmenares, el pasado 8 el junio de 2021, se vio obligada a encadenarse en las instalaciones de la Secretaría de Salud de la ciudad de Cúcuta, exigiendo a la EPS Coomeva la atención inmediata para su hijo Omar Andrés, quién de manera urgente requiere de una intervención quirúrgica ante una grave insuficiencia pulmonar severa con el ventrículo derecho con un funcionamiento del 45%.

El adolescente cucuteño requiere de una cirugía cuyo costo asciende a $170.000.000 millones de pesos y sólo la Válvula Melody que una junta médica en Bogotá recomendó adaptarle al joven cuesta $100.000.000 millones de pesos.

Omar Andrés, terminó su bachillerato satisfactoriamente en el año 2020 y se había ganado una beca universitaria para estudiar Derecho en la Universidad Libre de la capital de Norte de Santander, auspicio que perdió porque, sobre el papel, su operación era inminente asunto que no ha ocurrido ante la repetida negligencia de la EPS Coomeva y el joven se quedó sin estudio y sin cirugía.

En el acto desesperado de encadenarse de la madre de Omar Andrés llegaron al sitio representantes de la Procuraduría General, la Defensoría del Pueblo y Andrés Pacheco defensor de derechos humanos de la ciudad de Cúcuta, la respuesta de la EPS Coomeva frente al reclamo público de la progenitora de Lizcano Colmenares fue expedirle unas órdenes médicas equivocadas para continuar dilatando la negativa ante el angustiado paciente y su familia.

El 30 de abril de 2021 el Hospital Infantil Universitario San José de Cúcuta en su servicio de Cardiología notificó a la EPS Coomeva indicando que Omar Andrés tiene insuficiencia pulmonar libre con severa repercusión en su ventrículo derecho con un aumento con resonancia de los diámetros sistodiastólicos y compromiso de la fracción de eyección de ventrículo derecho. La San José recomendó que sea atendido de urgencia por un grupo especializado en cardiopatías congénitas del niño y el adulto.

El caso de Omar Andrés fue estudiado por una médica quirúrgica en el Hospital Cardiovascular de Cundinamarca en donde fue catalogado como un usuario con indicación de estudio y tratamiento prioritario por diagnóstico de diámetros encontrados en resonancia y estalling que alerta sobre la disfunción del ventrículo derecho, que de no ser tratada puede evolucionar y no ser reversible si su tratamiento es tardío, llegando incluso a producir la muerte súbita. Los médicos determinaron que la válvula adecuada para su tratamiento debe ser un implante percutáneo de válvula Melody.

De otra parte, al occidente del país en el barrio Mariano Ramos de la ciudad de Cali, los familiares del señor Gerardo María Gómez Aristizábal, paciente de Alzheimer de 79 años de edad, ya no saben a quién acudir pues el anciano, quién ya no puede caminar, ni valerse por sí solo requiere suministro mensual de pañales, terapias, y visitas periódicas de una médica especialista, atención que no presta de manera oportuna la EPS Coomeva.

Mi padre actualmente padece de una infección urinaria y necesita de terapias de fonoaudiología y ejercicios para su cuerpo, ocho sesiones al mes y desde septiembre de 2020, la EPS Coomeva no le ha programado las importantes terapias para nuestro familiar, indicó Kelin Tatiana hija de Gómez Aristizábal.

Don Gerardo María hace más de 11 años padece de Alzheimer, es totalmente dependiente, no camina, usa pañal de día y de noche, la alimentación de él se basa prácticamente de Ensure pues recibe muy poca comida, actualmente registra un peso corporal muy bajo acompañado de pérdida de masa muscular.

El señor Gerardo María Gómez Aristizábal desde el 9 de febrero de 2021 no recibe visitas médicas en casa. Cada dos meses una médica lo examinaba y determinaba qué insumos, medicamentos y terapias requería el paciente. Mi padre no es visitado y lo que más me preocupa es que los mipres (prescripción de tecnologías en salud) de pañales, pañitos, crema Lubridem, Almipro, crema Clotrimazol y crema Betametasona fueron recetadas en los primeros días del mes de diciembre del 2020, con duración de 6 meses. Hoy mi padre está sin los insumos, los cuales son de vital importancia para su vida diaria. A mi padre cada mes le recetaban 8 terapias de fonoaudiología y 8 terapias de fisioterapia.  Las terapias de fonoaudiología no las recibe desde el 16 de marzo del 2021 y las terapias de fisioterapia desde septiembre del 2020. Ya se lo he informado y la EPS Coomeva no ha solucionado nada, indicó Kelín Tatiana Gómez Castañeda, hija y responsable de su progenitor.

Mi papá es una persona que tiene problemas de deglución y la terapia de fonoaudiología es esencial para él, ha perdido mucho músculo, no camina, la terapia física le es de gran vitalidad. He tratado de  comunicarme de todas las formas con el Home Care Santa Ángel de Cali por medio de los números que ellos me dieron, escribo a un WhatsApp y no responden, llamo al teléfono fijo y no contestan, escribo al correo y no obtengo ninguna respuesta por parte de ellos, la verdad estoy muy preocupada y decepcionada con el servicio de la EPS Coomeva, y no es el primer inconveniente que hemos tenido con ellos, mi padre es un adulto mayor y merece una vida digna, exclamó la hija de Gómez Aristizábal.

En otro barrio de Cali, El Guabal, el señor Eduardo Ángel Mira de 71 años de edad también sufre la tragedia en que la EPS Coomeva tienen sumidos a sus afiliados en Colombia. Ángel tras un accidente en moto requirió de un cambio de rodilla e intervención en su fémur y ante la negligencia de la EPS Coomeva se vio obligado a pagar todo su tratamiento a un médico particular.

La atención ha sido pésima, Coomeva nunca tuvo un ortopedista reconstructor para mí, solo apareció cuando estaba terminando mi tratamiento con médicos particulares. La atención es tan mala que, para cualquier trámite, autorización de especialista, o autorización de medicamentos la persona tiene que hacer cola desde las 4 de la madrugada, si llega más tarde le toca estarse siete y ocho horas y cuando uno llega le dicen que ya no hay servicio.

A mí la EPS Coomeva ya me había negado otro tratamiento con un urólogo, era para mi vejiga por incontinencia. Cuando había una cosa ya no había la otra, me quedé esperando la autorización de unas inyecciones, autorización para la clínica, entonces cuando me autorizaban las inyecciones ya no tenía la cita de la clínica y cuando me salía lo de la clínica ya se me había vencido lo de las inyecciones, luego me tocaba volver a hacer cola y me decían que debía esperar 15 días y cuando volví ya el médico urólogo que al parecer me iba a atender ya no tenía convenio con la EPS Coomeva, entonces tenía que volver a buscar cita con otro urólogo y a comenzar otra vez de nuevo con el viacrucis, así en ese ir y venir duré un año y medio y me mamaron gallo como se dice vulgarmente, conseguir allí un especialista es muy difícil, eso quedó en veremos, indicó el paciente, Eduardo Ángel Mira.

El costo del tratamiento de la rodilla tuvo que ser asumido del propio bolsillo del señor Ángel a quien un defensor de derechos humanos le consiguió una cita con un médico general y éste aprobó una cita con un ortopedista. Ángel entonces relató: escribí al correo electrónico que me dieron, pero nadie dio respuesta, paso seguido me vi en la necesidad de pagarle a una persona para que me hiciera los trámites y el señor me consiguió la cita. Ya cuando tenía todos los documentos a la mano para que me aprobaran, como 10 días después me llaman y me dicen que lo lamentaban pero que debía volver a comunicarme nuevamente al teléfono en donde nunca contestaban y cuando contestaban me decían que por ahí no se podía hacer nada que debía escribir al mail que me habían suministrado.

Ese paseo de la muerte fue un desastre de atención, aseguró el señor Ángel quién en vista de tanta irregularidad y cero controles del Superintendente Nacional de Salud, Fabio Aristizábal Ángel, finalmente decidió trasladarse a la EPS Sura, en donde comenzará a ser atendido a partir del primero de julio de 2021, en espera de mejor suerte.

También en la ciudad de Cali, en el barrio Poblado Dos, un niño de cinco años de edad, Juan José Oviedo León, quien sufre de parálisis cerebral espástica vive junto a su madre y familia una auténtica odisea por la misma que pasan millón y medio de pacientes en Colombia a expensas de la intervenida EPS Coomeva.

Clara Marcela León, la madre de Juan José indicó que en el momento el niño no tiene insumos. Uno llama a pedir los suministros médicos y no contestan. Juan José no controla esfínteres, tiene bajo peso, tiene una lesión de plexo braquial en el brazo derecho, al niño todo se lo hacemos, reveló su mamá.

Cuando Juan José necesitó de unos botox, tuve que meter una tutela que salió a mi favor, le mandaron una silla de ruedas para adulto y el niño queda ahí perdido y el fisiatra le mandó una silla de Sedestación para que mi hijo permaneciera bien alineado y no estuviera todo el tiempo acostado. La silla de Sedestación me la han negado dos veces y aducen que el niño no tiene derecho a ese aparato, la columna del niño es muy frágil y no ha habido poder humano que convenza a la EPS Coomeva para que entregue la silla, aseveró León.

Dada su condición de salud, el niño Juan José Oviedo requiere de permanentes terapias físicas y de lenguaje. Estas citas le son negadas de manera continua por la EPS Coomeva, además he solicitado, una y otra vez, cita con la pediatra y nadie contesta, igual suerte me ha pasado con la gastroenteróloga, el neurólogo y el siquiatra, nadie responde, mientras tanto Juan José sufre cada día la falta de atención médica a la cual tiene derecho.

Mientras todo ese desastre ocurre con los pacientes, la EPS Coomeva fue favorecida por parte del Estado con el denominado Acuerdo de Punto Final, que consiste en un paquete de medidas para hacer más eficiente el gasto en salud, con las que se busca sanear diferencias y deudas históricas entre los agentes del sector, garantizando el financiamiento del sistema de salud y generando mayor liquidez, sin que esto represente una restricción al derecho a la salud de los colombianos, reza la medida gubernamental.

Sería bueno que quien represente a la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud ADRES o al Ministerio de Salud y Protección Social, entidad a la que está adscrita el ADRES, contara si esa medida de Acuerdo de Punto Final está abierta para todas las EPS en Colombia con dificultades; así como cuál sería el momento y la forma en que serán repartidos los recursos apropiados por el Ministerio de Hacienda, y si estos serán entregados equitativamente entre todas las EPS que lo acreditan o algunas tendrán una iniciativa propia que favorezca su condición actual.

Lo cierto es que para quienes conocen la patología del sector salud en Colombia, la pregunta que los ronda es: ¿cuál va a ser el informe que debe entregar el otrora liquidador de Caprecom, actual liquidador del grupo Saludcoop e interventor para la administración de la EPS Coomeva? ¿Una nueva liquidación de la EPS Coomeva?, o ¿se van a seguir aplicando paños de agua tibia? La realidad es que la EPS Coomeva está sumida en un riesgo de liquidez, que la tiene al borde de la quiebra. Por ahora sus pacientes prioritarios y afiliados continuarán con su calvario, transitando los caminos solos y esperando la misericordia y la mano de Dios.

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