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Los colombianos invadieron las calles de Santa Fe.

Los colombianos invadieron las calles de Santa Fe. A tal punto que es tan común ver en la peatonal San Martín, una calle que encierra negocios de todos los rubros de principio a fin, tantas camisetas de la tricolor como de Colón y Unión, los equipos que dominan el sentimiento aquí.

El domingo, en el partido con Bolivia, hubo no menos de 10.000 fanáticos que llegaron en aviones (si las cenizas del maldito volcán chileno se lo permitieron), autos, taxis y micros. Algunos, por supuesto, muy particulares. Desde el Cole, Gustavo José Llanos Marino, el peluquero de Barranquilla que se viste de pájaro y acompaña al combinado nacional hace tres décadas, hasta Hunter, un ingeniero que también quiso ponerle un toque de color a su visita a la Argentina.

El ‘man’ está dispuesto a hacerle competencia a ese fanático que sigue a cielo y tierra a la selección, el hincha más popular del país. Se hace llamar así porque le dijeron que se parece a Fred Dryer, el actor que personificaba al detective homónimo de la serie norteamericana que se emitió entre 1984 y 1991. Tiene gorros estrafalarios. Uno de ellos, el de arlequín. El otro, el de un pulpo. Y ése, por cábala, es el que lució en los partidos de la primera fase de la Copa América. “Y hasta la final no paramos”, sostiene este caleño que supera los 50 años, pero no tiene ningún tipo de rubor a la hora de disfrazarse.

Otros son más normalitos. Como ese matrimonio de Bogotá que llegó hasta Santa Fe cumpliendo un sueño: conocer Argentina. Y ahora que lo hicieron posible, tienen otro, ese que motoriza a todos los colombianos, llegar a la final de la Copa América. Quizá Bolillo y sus muchachos se lo cumplan.