¡Primer Salón de la Muerte! en París: Cómo prepararla para vivir mejor

Durante la primavera en Paris, el Salón de la Muerte ! se instaló en el Carrousel del Louvre, un moderno e iluminado espacio, contiguo al museo del mismo nombre, en donde se realizan tambien los desfiles de alta costura.

Stéphane Allix, reportero de guerra, vio a su hermano morir de forma atroz, a pocos metros de distancia, cuando en un momento se desvió de su camino y se aventuró por un terreno de minas antipersonales. Thomas tenía 30 años y hacia parte de una ONG francesa de ayuda humanitaria en Afganistán. Desde ese dia, Stéphane busca una explicación a esta coincidencia. « Por qué tuve que presenciar la muerte de mi hermano ? por qué murió cuando yo estaba ahí? ¿Por qué no morimos los dos?»


Desde esa primavera de 2001, Stéphane Allix dice haber reflexionado sobre la muerte de forma casi esquizofrénica « la muerte es el fin del hombre, no existe el más allá. La muerte es un mundo nuevo, un mundo paranormal, un sueño del que no se despierta pero en el cual se sigue existiendo ».


Stéphane Allix ya no se dedica a la repoteria de guerra. Hoy se ocupa de un proyecto que él creó luego de la desaparación de su hermano y para consolar su ausencia. Ahora es presidente del Instituto de Investigaciones sobre Experiencias Extraordinarias (INREES) un organismo especializado en investigaciones sobre temas paranormales (http://inrees.com)


La experiencia de Stéphane Allix hizo parte de los numerosos testimonios que se pudieron escuchar durante el primer « Salón de la Muerte ! » que se acaba de realizar en París.


El primer «Salon de la Mort ! », con un acento de exclamación al final del título para siginificar su carácter insólito y original, fue contra toda idea preconcebida, un evento muy terrenal. Dos expertos de renombre se unieron para darle vida a esta exposición, : Jean-Pierre Jouët y Jessie Westenholz, a la cabeza de manifestaciones tan importantes en Paris como la FIAC, el gran mercado de arte contemporáneo, el Salón del Libro o el Salón Náutico. Tres exposiciones que reunen cada año miles de visitantes en un sólo día.


Estos nombres permitieron seguramente que el primer Salón de la Muerte !, al que asistieron cerca de 25 mil personas, no se hubiera convertido en un lugar nefasto o funesto, ni tampoco en un encuentro de charlatanes o de conferencistas especuladores. Aunque a veces como es de esperar, haya flotado en el ambiente esa necesidad de dejarse llevar por lo subjetivo. La muerte aunque se la racionalice, el pragmatismo del médico por ejemplo, sigue siendo el gran misterio para el hombre y un gran tabú en la sociedad actual. Tambien y por instinto, el miedo más intenso del hombre como del animal.


Durante tres días en abril, la primavera en Paris, el «Salón de la Muerte ! » se instaló en el Carrousel del Louvre, un amplio, moderno e iluminado espacio, contiguo al museo que lleva el mismo nombre, en donde cada año se realizan tambien los desfiles de moda de alta costura.


Esta vez los visitantes fueron hombres y mujeres de 40 a 60 años principalmente, interesados en preparar su viaje final. Se trataba de « hablar de la muerte para vivir mejor », lo que significa arreglar los asuntos terrenales cuando aun se tiene posesión de la voluntad.


Ese fue el mensaje de este Salón en el que participaron un centenar de profesionales en la ante mortem, mortem y post mortem, médicos y paramédicos especializados en cuidados paliativos para enfermos en fase terminal, notarios, psicólogos, acompañantes benévolos para ayudar a bien morir , pompas fúnebres, seguros de exequias ... todo esto acompañado de conferencias : cómo llenar la ausencia , la meditación y el dolor , cómo vivir un duelo.


Tambien estuvieron presentes ONG de apoyo a enfermos y dolientes, La red de los hermanos de los pobres, La Sociedad de Tanatologia, El Servicio Católico de Funerarias, Diálogo y solidaridad y la Escuela Occidental de Meditación, entre otras.


No faltó por supuesto en este primer Salón dedicado a la muerte, una muestra de productos funerarios, epitafios con el símbolo de una cruz o un computador, segun el difunto ; ataudes, desde los más excéntricos hasta los tradicionales, unos decorados en seda, otros simples cajas en láminas de madera que los visitantes pudieron ensayar además para verificar la medida.


Tambien se pudo apreciar una gama de anforas para cenizas mortuorias, verdaderas obras de arte en algunos casos , al lado de las ofertas de concesiones en cementerios de renombre en Paris, el Père Lachaise o Montparnasse, con sus precios y sus escasas disponibilidades, así como un pequeño Salón del libro, con novelas, cuentos, ensayos, comics, tratados filosoficos, esotericos y otros, dedicados exclusivamente al tema de la muerte.


En medio de este ambiente funerario aunque colorido, con estands que ofrecian a los pasantes plantas para sembrar algo en la vida, bombones para endulzar el alma, mensajes misticos escritos en papelitos sorpresa, una imagen de la constelación Omega Centauri, a ciento sesenta mil años luz de distancia de la tierra, fotografiada por el telescopio espacial Hubble y proyectada a gran escala en los espacios de este Salón, invitaba a pensar que es talvez allá adonde van las almas de nuestros queridos difuntos…


Hablar de la muerte en medio de ese ambiente, ataudes, epitafios, testimonios, informacion sobre el derecho a la eutanasia, fué tambien la mejor manera de exorcizarla. Pero exorcizar la muerte ¿para qué? ¿para alejarla, espantarla, ahuyentarla, retardarla, confundirla, olvidarla?


Jessie Westenholz lo dijo muy bien : Vivimos una época en que lo que importa es sentirse joven y se evita hablar de la muerte. Por qué no mejor prepararnos puesto que no la podemos evitar ? El primer Salon de la Mort ! realista y pragmatico se propuso abrir un espacio a esa reflexión, puesto que como dijo un tal Bardamu, "podremos aparentar que compartimos el sufrimiento del otro pero nunca compartiremos su muerte".


A bientôt
MH Escalante


Por Francaditalia, colaboradora de Soyperiodista.com

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