¿Cómo identificaron a Bin Laden?

En menos de cinco horas, con los equipos y técnicas habituales en los laboratorios de biología molecular, y menos tiempo incluso si se cuenta con aparatos de última generación de ciencia forense, se pudo hacer la identificación genética del cuerpo de Osama bin Laden, explica la bióloga Christine Wilcox en la revista Scientific American.

Así que el presidente Barack Obama estaría muy seguro cuando anunció la muerte del terrorista más buscado. Los laboratorios para hacer esos análisis en pocas horas pudieron estar instalados y preparados para recibir las muestras en un buque o en una base cercana, tal vez en Afganistán, sugiere por su parte Erika Hayden en su blog de la revista Nature.

Son algunas de las explicaciones de expertos que van surgiendo estos días para aclarar qué tipo de análisis de ADN han podido hacer las autoridades estadounidenses para verificar que el cuerpo de Osama bin Laden era efectivamente de Osama bin Laden. La ciencia permite hacer esta identificación con una precisión altísima ya que, como destaca Wilcox, las probabilidades de que en dos personas que no sean gemelas idénticas coincidan las regiones del ADN que se utilizan para obtener la huella genética es de una entre 575 billones.

Para hacer los análisis, obviamente, hay que tener muestras, y de Osama bin Laden tenían los expertos estadounidenses más que de sobra ya que bastan unas pocas células de su cuerpo, que según EE.UU., fue arrojado al mar. ¿Pero con qué compararlas? Aquí los científicos cuentan con la información suministrada por las autoridades de EE.UU. y su conocimiento para poder ir atando cabos. Es posible que los servicios secretos tuvieran ya muestras del ADN de Bin Laden antes de la operación en Pakistán, tomadas en lugares en que hubiera estado o en objetos que hubiera tocado. Pero también han podido utilizar, explica Hayden, muestras de los familiares del terrorista, con o sin su permiso, subraya esta especialista citando al abogado David Kaye. Basta un vaso utilizado o un cepillo de dientes, como sabe cualquiera que siga la serie televisiva CSI. Wilcox apunta que los estadounidenses tienen muestras de tejido cerebral de una hermana de Bin Laden fallecida en EE.UU.

El terrorista más buscado no tenía ningún hermano con el que compartiera madre y padre, aunque sí varios hermanastros y hermanastras por parte materna (tres hombres y una mujer) y paterna (numerosos). El mismo Osama bin Laden tendría hasta 26 hijos. La fiabilidad de la prueba de identificación genética depende de la proximidad del parentesco en la comparación y de la cantidad de muestras disponibles para los análisis, señala en el trabajo de Nature Allison Williams, bióloga molecular.

Una posibilidad es utilizar el ADN mitocondrial, es decir el material genético de un orgánulo de la célula, implicado en la producción energética, pero externo al núcleo celular. La ventaja es que como el ADN mitocondrial se hereda exclusivamente de la madre, el análisis de los hermanastros vía materna sería prácticamente concluyente. También se puede utilizar el cromosoma Y, masculino, para los análisis entre hermanastros paternos e incluso sus propios hijos varones. Y si se suma un análisis con otro se refuerza el resultado, especialmente si se tiene en cuenta que Osama era el único hijo de su madre y de su padre, por lo que la comparación genética sólo encajaría completamente consigo mismo.

Las pruebas de laboratorio parten de la multiplicación del ADN para  hacer análisis. Se utiliza una técnica denominada PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que es como una fotocopiadora de genes que permite multiplicar infinitas veces el material genético.

Este proceso —descubierto en 1980, y que le valió el Premio Nobel al estadounidense Kary Mullis— era lento pero se ha ido haciendo cada vez más rápido y en el caso de Bin Laden ha podido tardar menos de tres horas, incluidos 15 minutos para preparar la muestra inicial, según  Wilcox.

Para la huella genética, por supuesto, no se utiliza todo el genoma, sino que el análisis se centra en unas cuantas regiones del genoma que no son genes específicos y que varían mucho entre persona y persona, señala Wilcox en Scientific American. Se aprovechan en concreto 13 de estas regiones separadas para hacer comparaciones entre personas. A partir de aquí se realiza el análisis de comparación genética para ir viendo si casan o no esas regiones en las diferentes muestras. Es un proceso automatizado y que exige una hora o menos. En total, menos de cinco horas.

 

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