¿La venganza de Al-Qaeda?

Cuando EE.UU. anunció la muerte del líder de la red terrorista, hubo temor por las represalias. Washington interrogará a esposas de Bin Laden.

Doce días después de la muerte del líder de la red Al-Qaeda, Osama bin Laden en Pakistán, el país fue sacudido por un doble atentado suicida que dejó más de 88 muertos y 150 heridos. El ataque terrorista, reivindicado por los talibanes, tenía como objetivo vengar la muerte de Bin Laden. “Es la primera venganza por el martirio de Bin Laden. Y habrá más”, amenazó el portavoz talibán Ehsanullah Ehsan. La advertencia no tomó por sorpresa a nadie. Estados Unidos dijo cuando anunció la operación contra Bin Laden que “el terrorismo no estaba aniquilado”.

No se equivocó. “Pakistán es la primera víctima de la venganza de Al-Qaeda y esto tiene varias razones. La primera, que en este país, la red terrorista, muy vinculada a los talibanes, no tenía mala imagen. Al contrario, era muy apoyada por la población. Y segundo, que hay muchos sectores molestos con el apoyo que el gobierno y las fuerzas paquistaníes brindaban a EE.UU. en su lucha contra el terror”, explicó Ahmed Asif, analista paquistaní.

Los talibanes luchan contra las tropas extranjeras desde hace varios años y, según expertos militares, aprovecharán la situación para lanzar ataques terroristas. La red Hakkani, dirigida por Jalaluddin Hakkani y que opera desde la región tribal de Waziristán del Norte, junto con Gulbuddin Hekmatyar, que dirige a otro importante grupo de insurgentes talibanes, en el suroeste del país, estarían listos para vengar la muerte de Bin Laden.

“El gobierno paquistaní está en una difícil situación. Además de hacer frente a las acusaciones de complicidad con el terrorismo, también tiene que explicar a sus ciudadanos cómo puede un país extranjero –considerado hostil por buena parte de la población tribal– desarrollar una operación de ese calibre en su territorio sin su conocimiento. Y ahora por qué no puede controlar el terrorismo en su propia tierra”, agrega Asif.

Para tratar de cambiar esa imagen internacional de colaborador del terrorismo, Pakistán otorgó acceso a las viudas de Osama Bin Laden a Estados Unidos, que investiga detalles de la presencia de éste en Pakistán. “Estados Unidos interrogará a las viudas de Bin Laden gracias a la autorización del gobierno paquistaní”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, sin dar más detalles. En este contexto de creciente tensión en las relaciones con Washington, el general Khalid Shameem Wynne, considerado el número dos del poderoso Ejército paquistaní, canceló una visita a Estados Unidos sin dar mayores explicaciones.

El expresidente paquistaní Pervez Musharraf sostuvo en una entrevista que “Estados Unidos saldrá perdiendo si se aleja de Pakistán a la hora de luchar contra Al-Qaeda y los islamistas” y rechazó que su país sea un refugio de terroristas. “Pudo haber errores garrafales al tratar de ubicar a Bin Laden, pero nunca nos pueden acusar de complicidad”.

Nicolás Álvarez Muñoz, politólogo y agíster en Cooperación internacional dice que “Al-Qaeda es una organización compleja, donde se ofrece una idea, una justificación y una forma de lucha que el conglomerado de organizaciones que la conforma importan, adoptan, apropian y explotan. Es esta compleja mezcla de realidades, la que hace de Al Qaeda una difusa y amorfa figura a la cual se le disparan balas a ciegas; que cuando alcanzan el objetivo, no causan más que una herida menor”.

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