¿La vida por un celular?

Con el homicidio del religioso, ya son ocho las muertes por esta causa en lo corrido de 2011. Al año son robados más de un millón de teléfonos.

El asesinato del padre Gustavo García, capellán de la Universidad Minuto de Dios, el jueves en la noche en la calle 26 con carrera 68 se sumaría al creciente número de crímenes que están ocurriendo en la ciudad por cuenta del hurto de celulares.

Ayer decenas de feligreses llegaron hasta la institución académica para repudiar su muerte. Por su parte, la alcaldesa encargada, María Fernanda Campo, anunció una recompensa de $20 millones para quien permita dar con el paradero del culpable y la creación de un grupo élite para combatir este delito, además del aumento del pie de fuerza en las obras de Transmilenio.

El padre fue apuñalado siete veces por un asaltante cuando hablaba por teléfono con un compañero. El motivo sería robarle su celular. Pero su caso no es el único. El 5 de mayo un mensajero de 22 años corrió con la misma suerte cuando, en el mismo lugar y también por un celular, fue asesinado por desconocidos. Según la Secretaría de Gobierno, seis personas han perdido la vida en lo que va corrido del año por esta causa.

Sin embargo, la Policía indica que detrás del asesinato podrían haber otros móviles debido a que el agresor no se llevo el dinero del sacerdote ni otro celular que portaba en ese momento pero será la investigación la que determine el motivo real de su muerte.

Lo cierto es que el hurto a celulares se ha convertido en un grave flagelo para la ciudad. En la primera semana de mayo, sólo en dos días, la Policía logró 1.000 capturas por este delito y desmanteló nueve locales que reactivaban teléfonos robados. Pero más allá de las capturas, el tema de fondo sigue siendo las medidas que deben asumir los operadores para desestabilizar el jugoso negocio de la compra y venta de teléfonos móviles.

Por ahora, la ciudad sigue a la espera de que se hagan efectivas las medidas acordadas entre el Gobierno y los operadores hace un mes, a través de las cuales las empresas de telefonía móvil se comprometen a desactivar los equipos y chips que hayan sido reportados como robados .

Aunque Juan Carlos Archila, presidente de Comcel, confirmó el compromiso y la Secretaría de Gobierno indicó que se han logrado grandes avances en el tema, los delincuentes aún siguen lucrándose del negocio porque no encuentran mayores limitaciones a la hora de reactivar un dispositivo robado.

Resta esperar que los operadores acaten el acuerdo pronto, que la estrategia esté por encima de la astucia de los asaltantes y que este fenómeno no cobre la vida de otra persona para empezar a buscar verdaderas soluciones.