¿Quién gana en Perú?

El taxista que me regresaba a casa luego de una intensa jornada en la mesa electoral que integré y donde votó el escritor Mario Vargas Llosa, me respondía en el camino a la pregunta de cómo iba su negocio: “Mal, muy mal después de las 4 de la tarde.

Cuando se dio el primer boletín electoral, parece que la gente se escondió debajo de su cama”, dijo el conductor.

Esa era la sensación entre los limeños que disfrutaron de 18 años de una estabilidad alimentada por la prensa, el crecimiento del gasto y el consumo en el “fujimorato” (1992-2000), el gobierno de Toledo (2001-2006) y García (2006-2011). Este último, no tardó en dar señales de tranquilidad y confianza a los inversionistas y clase media limeña, quienes deprimidos, se negaban a aceptar la victoria de Humala. ¿Qué es lo que había pasado?

Los resultados de la primera vuelta dejaron sin oportunidad a los tres principales defensores del modelo económico basado en la inversión extranjera, la privatización y la estabilidad: el expresidente Toledo (15,18%), Pedro Pablo Kuczynski, su antiguo primer ministro y ministro de Economía (19,63%), y el exalcalde de Lima Luis Castañeda (10,31%) quedaron fuera. ¿Quiénes ganaron? Los dos candidatos que rechazan el modelo económico y el político imperantes, respectivamente.

Ollanta Humala y su coalición de “Gana Perú” obtuvieron el 30,96% de la votación presidencial apostando por la “gran transformación” del modelo neoliberal. Su propuesta representa un conglomerado de nacionalistas, grupos de izquierda, sectores sociales andinos, marginados urbanos, que expresaron su profunda insatisfacción con el modelo vigente. Por su parte, además de no llevar candidato presidencial propio, el APRA va a obtener uno de los peores resultados de su historia. Todo parece indicar que “Gana Perú” se convierte en la primera mayoría relativa del próximo Congreso hasta con 46 legisladores, de un total de 130 miembros. Aunque ello no le alcanza siquiera para sustentar varios de las propuestas estructurales de cambio que plantea realizar en su gobierno.

Keiko Fujimori (23,16%), por su parte, ha salido beneficiada en pasar a la segunda vuelta, por la convergencia de varios factores: las divisiones en el sector conservador peruano, así como la solidez del apoyo recibido del “núcleo duro” del fujimorismo que aun se acuerda de las políticas populistas de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, hoy guardando cárcel.

La segunda vuelta será el domingo 5 de junio y se espera una campaña muy dura y polarizada. Seguramente se producirá un período de reacomodo de las fuerzas políticas, quienes tendrán que definir su apoyo a una propuesta u otra (algunos se refieren a OK o KO, dependiendo del gusto). Ambos grupos deberán tender puentes, hacer concesiones respecto de sus programas y tratar de reducir las altas dosis de rechazo en el electorado tradicional peruano.

*Analista peruano.

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