¿Quién va a ocupar el espacio del Polo?

Es evidente que se viene el 'voto castigo' para la colectividad que gobernó la ciudad en los últimos ocho años.

La crisis que vive hoy el Polo Democrático Alternativo tras la suspensión al alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, y la detención de su hermano, el senador Iván Moreno –el primero por ineficiencia y omisión en su gestión y el segundo por el escándalo del carrusel del la contratación-, obliga a mirar un aspecto más allá de la coyuntura judicial, pensando en términos netamente electorales, de cara a las elecciones locales y regionales de octubre próximo: ¿quién va a ocupar el espacio del Polo? ¿Qué va a pasar con esos 915.769 votos que obtuvo Samuel Moreno cuando ganó en 2007 los comicios que lo llevaron al Palacio de Liévano?

Es claro que desde 2003, cuando Lucho Garzón le dio al Polo el poder en Bogotá, la colectividad supo posicionar una serie de programas de tipo social – como ‘Bogotá sin hambre’ o ‘Bogotá, una gran escuela’-, que le dieron una calificación favorable ante la opinión pública. Pero además, más allá de las equivocaciones que pudo haber cometido, Lucho supo jugar políticamente con la herencia de la ‘cultura ciudadana’ que le dejó su antecesor, Antanas Mockus, y el proyecto de transporte masivo que, encarnado en Transmilenio, se ha convertido en todo un símbolo para la ciudad.

Y es claro también que la candidatura de Samuel Moreno, en 2007, se montó sobre esas buenas calificaciones que sacó Garzón en su mandato, agregándole un ingrediente que sedujo a la mayoría de los bogotanos: el metro. Así, el Polo, el partido que aglutina a la gran mayoría de las fuerzas de la izquierda democrática en el país, siguió de largo y la dirigencia política tradicional de la ciudad y del país entendió que más allá de los partidos y de los guiños (Enrique Peñalosa, el rival de Samuel, recibió el respaldo del entonces presidente Álvaro Uribe), el voto de opinión cuenta de verdad, que los concejales ponen votos, pero no los suficientes para inclinar la balanza, y que los ciudadanos de la capital saben evaluar las obras de gobierno.

Obras que, precisamente, no ven en la actual administración. Por el contrario, el gobierno de Samuel Moreno ha sido, ante la opinión pública capitalina, un espiral de corrupción e ineficiencia, y no es necesario ser un analista político para vaticinar que en las elecciones de octubre habrá un voto castigo contra el Polo Democrático, cuyos dirigentes no supieron calcular a tiempo  los costos de la debacle de los Moreno y siguieron a bordo de un barco que hoy se hunde.

De allí la incertidumbre electoral que vive hoy Bogotá, cuando faltan poco más de cinco meses para escoger en las urnas el reemplazo de Samuel Moreno. Las recientes encuestas muestran que más del 50% de los  ciudadanos no saben por quién votarían. Y a la hora de mirar posibilidades de hacia dónde podrían emigrar los electores del Polo, necesariamente toca fijarse en el Partido Verde, que con Peñalosa –otra vez- quiere transmitir el mensaje en torno a la necesidad de que un ‘gerente’ asuma las riendas y que el pueblo no se puede volver a equivocar. “Cuidado, miren lo que pasó con Samuel por no haberme elegido a mí”, es más o menos la estrategia comunicacional de Peñalosa.

Pero resulta que los verdes, así no lo reconozcan en público, están inmersos en una serie de disputas internas, donde se ha hecho evidente el malestar por el apoyo que ha expresado Uribe públicamente a Peñalosa. Mockus ha dicho que aceptar una alianza con el exmandatario es renunciar a los postulados del ‘no todo vale’, tan mentados en su reciente campaña presidencial. Lucho Garzón, vocero del Partido, advierte que cualquier tipo de acuerdo debe ser sobre bases programáticas. Y Sergio Fajardo está inmiscuido de lleno en su campaña a la Gobernación de Antioquia y ha dicho, con voz crítica, que el debate electoral no puede limitarse sólo a Bogotá.

Otra carta de la baraja la constituye hoy el denominado Movimiento Progresista, que lidera el exsenador y excandidato presidencial del Polo Gustavo Petro, quien sí supo deslindarse de su partido antes de que llegara la hecatombe. ¿Qué los progresistas van a tener aspirante a la Alcaldía? Ya han dicho que sí, pero no han soltado un nombre. El rumor que corre es que será el mismo Petro, quien buscaría aprovechar el ‘plus’ de ser uno de los principales críticos de la administración de Samuel Moreno. No hay que olvidar que en la primera vuelta de las pasadas presidenciales, en mayo de 2010, Petro obtuvo más de Un millón 300 mil votos, y que en Bogotá estuvo su mayor electorado. Eso sí, en su contra estaría un sector que no le perdona el haber militado en el M-19, en  momentos en que el debate en torno a la toma del Palacio de Justicia por dicho movimiento guerrillero ocupa las primeras planas de la prensa, por las condenas a los comandantes militares que  participaron en la contra-ofensiva del Estado.    

Está también Gina Parody, con buena imagen ante la opinión pública pero a quien le puede pasar factura su alejamiento durante los últimos dos años de la coyuntura política de la ciudad. Y Paulo Laserna, el presentador del programa ‘¿Quién quieres ser millonario?’, a quien muchos no ven como un político de carrera, así en la última década del siglo pasado haya sido concejal. Lo cierto es que mientras el Polo sigue enredado en la elección de una terna para reemplazar a Samuel Moreno durante su suspensión, en silencio, la ciudadanía sigue atenta a los acontecimientos, hace sus propios análisis y se apresta a dar su ‘veredicto’ en las urnas. Y como dice la frase: Vox Populi Vox Dei (la voz del pueblo es la voz de Dios).