¿Y cómo va la moda capitalina?

Las pasarelas del Círculo de la Moda tendrán un efecto positivo en las ventas de la capital.

Por estos días, que se celebró la décima edición del Círculo de la Moda de Bogotá, parece un momento propicio para echarle una mirada a la moda capitalina, que no sólo representa el 24% del mercado nacional y que según datos del observatorio de moda de Inexmoda-Radar ha crecido el 4% en el último año, sino que además ha venido mostrando evoluciones que los expertos empiezan a señalar.

“Ha habido una conciencia mayor acerca de la moda, en parte gracias a la proliferación de medios como las revistas, internet y la consolidación de las pasarelas. Pero, además, las tendencias internacionales que en los años 90 se demoraban un año en llegar ahora lo hacen a los tres meses”, asegura el diseñador Juan Pablo Martínez.

Este nuevo flujo de información y el arribo al país de grandes marcas procedentes de España y Estados Unidos han permitido que en las calles de Bogotá se puedan encontrar estilos y dinámicas equiparables con lo que se está viendo desfilar urbanamente en ciudades como Nueva York o París. Sin embargo, como lo expresa la directora del portal Fashion Radicals News, Catherine Villota, en Colombia aún somos sólo seguidores. “Somos lo que en la moda se conoce como followers, una vez salen las tendencias ya hay posibilidad al menos de seguirlas y esto lo hace sobre todo la gente joven, pero si te detienes en la calle siempre tienes la sensación de que hay una cierta uniformidad. Esto se debe a que aún en nuestra capital la gente es muy temerosa de proponer, no existen los trend setters (‘creadores de estilo’) que plantean otras miradas sobre el vestido y las siluetas.

“Hay una masificación. Le gente aún tiene miedo al qué dirán y su necesidad de mimetizarse es superior al deseo de desarrollar su propia identidad. Los hombres jóvenes están rompiendo este paradigma”, explica por su parte Martínez, cuya observación parece concordar con las cifras que entrega el investigador de consumo de moda de Radad Juan Diego Becerra: “En 2010 los hombres capitalinos gastaron $1,03 billones en vestuario, las mujeres por su parte $843.000 millones”. Los números no sólo muestran un despertar de los hombres por el refinamiento del vestido, “revelan además cómo las prendas para hombres son considerablemente más caras que las de las mujeres”, añade el experto.

Un camino privilegiado para los diseñadores locales podría ser justamente crear diferenciación, valor agregado en el diseño, ser capaces de proponer nuevas formas, sugerir un mundo más propio para el consumidor, pero en este sentido ha habido otra gran dificultad: “Sólo hasta las llegadas de las grandes marcas internacionales los diseñadores colombianos empezaron a darse cuenta de que un vestido que ofrece calidad y diseño no podía costar un millón de pesos, o por ese estilo, esa sobrevaloración de la condición del diseñador tuvo que empezar a ser negociada, porque la gente empezó a encontrar otras opciones”, añade Villota.

Pero para el diseñador Juan Pablo Martínez la culpa no ha sido sólo de los creadores. “Los diseñadores vamos hasta donde el consumidor responde. Si tuviéramos más consumidores conscientes de la moda y su importancia como medio de expresión y de afianzamiento de la identidad, podríamos ofrecer un mejor producto en términos de diseño”.

Las pasarelas del Círculo de la Moda que han terminado, tendrán, como es costumbre, un efecto en las ventas porque Bogotá tiene la particularidad de que los compradores van a los desfiles y al otro día salen a hacerse a alguna prenda de la colección, y habrán logrado visivilizar algunos nuevos talentos de las universidades. Seguirá faltando sin embargo aunar esfuerzos: “Dos pasarelas en Bogotá es demasiado y eso no le conviene al negocio, además necesitamos con urgencia que estas plataformas definan con mayor claridad sus vocaciones para que así puedan tener más impacto en la industria”, concluye la editora de moda.