Conversatorio de Colombia 2020

hace 7 horas

¿Y esos novios de dónde vienen?

Esta es una vez más la historia de la plebeya que enamora el corazón de un príncipe. Catherine Elizabeth Middleton, de 29 años, es una típica chica clase media inglesa, sin embargo su buena educación podría convertirla en la primera reina de Inglaterra que pisó una universidad.

mSi la longeva reina Isabel II le da el chance al príncipe Carlos de ostentar aunque sea por unos años el trono de Inglaterra, y si éste, que ya camina por los 63 años, hereda luego su lugar al príncipe Willian, entonces Catherine Elizabeth Middleton, más conocida como Kate, quien se convertirá en su esposa el próximo 29 de abril, será la primera reina de Inglaterra en tener un grado universitario. De hecho, la primera en haber pisado una universidad.


Fue justamente en la prestigiosa escuela de St. Andrews, en Escocia, en donde los futuros esposos se conocieron. Fue entre libros, en 2005, que este amor que recrea la fantasía de la plebeya que enamora al príncipe se empezó a tejer.


Middleton es para los estándares sociales ingleses una típica chica de la clase media. Su madre, Carole Goldsmith, fue por muchos años aeromoza de British Airways; su padre, Michael Middleton, era piloto de la misma aerolínea. Una vez casados, ambos crearon una compañía de venta por correspondencia de artículos para fiestas infantiles con la que amasaron una fortuna.


Kate, o mejor Catherine, como prefiere llamarla la familia real, está bien educada y la prensa especializada asegura que aunque a diferencia de Lady Diana, su familia no tiene ningún vínculo con la realeza, ella con su sonrisa calma y estampa de mujer con los pies bien puestos en la tierra está mejor preparada para soportar los avatares de la familia real inglesa. La prensa ha intentado escarbar con saña y sin embargo no ha podido encontrar en su corto pasado más que dos incidentes que podrían ser tildados como “reprochables”: en la universidad, en un desfile de caridad, decidió usar un vestido transparente con el que enseñaba un sugestivo modelo de ropa interior blanca. Otra vez, en un bar fue registrada luciendo orejas de conejo.


Las idas y venidas de este noviazgo, que pareció romperse en varias ocasiones, han hecho que el príncipe William se despida para siempre de su cuidado anonimato. Middleton, por su parte, se ha mostrado cercana a ese pueblo inglés que en 70% prefiere que se mantenga la monarquía. Ha jugado a su favor ser juiciosa replicante de los mandatos de austeridad que proclama por estos días la reina Isabel. La futura princesa ha aparecido siempre con ropa glamurosa, pero proveniente de las grandes tiendas y eso ha hecho que se desate un furor en las calles: los modelos que ella usa se agotan al otro día en todas las plataformas. Fue además reconocido por los diarios británicos el hecho de que el vestido blanco que lució en una de las fotos oficiales del compromiso costó menos de 200 euros (US$285).


El único gran misterio que parece envolver a esta joven historiadora del arte, que vivió unos años en Florencia y en Chile y que en ocasiones ha parecido tan correcta que los medios han bautizado artículos con frases tirantes como “La insoportable levedad de Kate”, es qué vestido de matrimonio usará en su gran día. Los rumores parecen confirmar que no será ninguno de los grandes modistos europeos los que podrán darse el crédito. Al parecer ella misma será la encargada de su creación. Lo que sí está confirmado es que llevará el anillo de zafiros y diamantes que el príncipe Carlos le dio en su compromiso, en 1981, a la princesa Diana.


Una vez casados en la abadía de Westminster de Londres, el príncipe y su princesa se irán a vivir al norte de Gales, en donde William trabaja como piloto de un helicóptero de la Fuerza Aérea Real.


Quizá Kate, esa que estampa su sonrisa en platos y pocillos conmemorativos, algún día se convierta en la reina Catherine. Por lo pronto la reina Isabel II debe estar ocupada en invocar a todos sus antepasados de sangre azul para que este matrimonio la libre de futuros escándalos —con Lady Di, Camilla Parker Bowles y las andanzas de Eduardo parece suficiente para su mandato—. Quizá tenga otra preocupación, si Michael Middleton y Carol Goldsmith, los padres de la novia, tendrán las palabras adecuadas para comportarse en sociedad.


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