‘No somos los únicos responsables’

Sergio Piñeros, subdirector de Planeación de la Corporación Autónoma Regional (CAR) asegura que esa entidad sí estaba preparada para atender la temporada invernal, pero agrega que la entidad acatará cualquier disposición del Gobierno.

Hace apenas cinco meses el presidente Juan Manuel Santos cuestionó públicamente la labor de las Corporaciones Autónomas Regionales en la atención de la emergencia invernal en todo el país. Esta vez el vicepresidente, Angelino Garzón, y el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, volvieron a responsabilizar a la CAR por los estragos que ha causado la nueva temporada de lluvias en el valle de Ubaté, en Cundinamarca, en donde más de 15.000 mil hectáreas permanecen inundadas por el desbordamiento de la laguna de Fúquene y del rio Sutatauza y Ubaté.

Actualmente, la CAR maneja un presupuesto anual de $243 mil millones y  atiende 104 municipios, 98 de Cundinamarca y 6 de Boyacá. Según los mandatarios, la falta de acciones oportunas fue determinante en la inundación en el valle de Ubaté, que ha cobrado la vida de más de mil reses y ha significado una disminución de 90% en la producción lechera.

Debido a la magnitud de la tragedia en esa localidad, el director de la Corporación Édgar Alfonso Bejarano, trasladó las operaciones de la dirección de la entidad al municipio. Sergio Piñeros, subdirector de Planeación de la Corporación, responde a los cuestionamientos que hace a la entidad no sólo el Gobierno, sino también todas las comunidades afectadas por las lluvias. 

Ayer el vicepresidente Angelino Garzón dijo que las CAR estaban en deuda con el Estado, ¿qué  responde la Corporación ante esto?
Nosotros como Corporación Autónoma Regional. Respetamos y hemos atendido, igual que como lo hicimos en noviembre pasado, todas las disposiciones del Gobierno Nacional al respecto. En este momento estamos atentos a tomar las decisiones de acuerdo a los lineamientos del presidente.

¿Las graves inundaciones en el municipio de Ubaté  confirman que una vez más la CAR no estaba preparada para la temporada invernal?

Todos los sistemas  de regulación hidráulica se formulan con unas capacidades de diseño, y como lo decía el vicepresidente Angelino Garzón ayer, y como lo comentaba el gobernador de Cundinamarca Andrés González, esta situación ha excedido todos los pronósticos que teníamos. Hay unos picos que nunca se habían presentado en la historia del país.

¿Pero la época de lluvias del año pasado no fue un aviso para lo que vendría?
Desde las lluvias de finales del año pasado hasta este momento continuamos haciendo adecuaciones hidráulicas y  reforzamiento de jarillones en diferentes lugares.

La situación en Ubaté y en Chía demuestra que al parecer no se tomaron muchas precauciones. ¿Cree que ese trabajo fue suficiente?
Creo que ha sido importante el trabajo que hemos venido haciendo, pero estos esfuerzos han sido  sobrepasados por condiciones hidrometereológicas imposibles de contener porque  han triplicado lo programado.

Pero los ganaderos afectados por las lluvias en Ubaté siguen culpando a la CAR por no haber tomado las precauciones necesarias para evitar los desastres de hoy…
El director general de la Corporación, Edgar Alfonso Bejarano Méndez, trasladó la operación de la dirección general a la oficina provincial de Ubaté para apersonarse de esa situación. Tenemos 14 frentes de trabajo y estamos optimizando la maquinaria en la zona. Se declaró la urgencia manifiesta la semana pasada para  poder agilizar la disponibilidad de recursos. Toda la Corporación está volcada a la atención de la emergencia.

En noviembre ya se había presentado la ruptura de un jarillón. ¿Qué medidas de prevención se tomaron  en estos meses de tregua del invierno?
Es muy importante precisar que las precipitaciones de noviembre pasado excedieron las que se presentaron en 2006 y el sistema funcionó. Lo que sucede  en este momento es que en muchos casos las lluvias han sobrepasado el promedio histórico en 220%, lo que superó toda la capacidad del sistema.

Uno de los grandes temores por el invierno es el peligro que pueden representar los embalses con el aumento de las lluvias. ¿Qué tan grave es la situación?
En este momento la cuenca alta del Río Bogotá es regulada por tres embalses: Sisga, Neusa y Tominé, cuyas afluencias aumentaron este mes por las lluvias y superaron los topes históricos para esta época del año. El embalse del Neusa, con una capacidad de 117 millones de metros cúbicos, está llegando al 89% de su capacidad y estamos haciendo descargas controladas de tres metros cúbicos por segundo. El de Sisga se encuentra en un 62% de capacidad y el de Tominé, con 688 millones de metros cúbicos, tiene el 43%. En lo que va corrido de abril el sistema de embalses ha captado cerca de 60 millones de metros cúbicos, lo que ha evitado mayores crecientes y más cantidad de agua en las zonas de inundación. Están trabajando a tope, pero si no existieran la situación sería mucho más grave.

¿Qué va a pasar con los embalses si llegan al tope máximo?

Por ahora estamos monitoreando contantemente  el embalse del Tominé y el de Sisga, que tienen buena capacidad. Es necesario seguir descargando controladamente el de Neusa para ir ganando maniobrabilidad. En general, el sistema está funcionando muy bien.

¿Está de acuerdo con el Gobierno Nacional en el sentido de que habría que hacer una reforma a las Corporaciones Autónomas Regionales?

Como subdirector encargado puedo decir que este momento nuestra mayor preocupación es la atención de la emergencia invernal. El director siempre ha manifestado que está dispuesto a acatar todas las disposiciones del Gobierno. Siempre ha dicho que si se va a hacer una reforma debe ser enfocada hacia el manejo de las cuencas hidrográficas por parte de la Corporación.

Si hay tantas entidades implicadas en los impactos por el invierno, ¿a qué le atribuye que la CAR sea  señalada como principal responsable?
Es normal que en  este momento se inicie la búsqueda de responsabilidades. La Corporación tiene una responsabilidad en el tema de los recursos naturales, pero no es sólo nuestra, es compartida y no es solamente en momentos de emergencia. Se trata de proteger nuestros páramos, las zonas reguladoras, las rondas y los espacios de los cuerpos hídricos. Obviamente la Corporación está encargada del centro del país, que hoy está pasando por difíciles situaciones de inundación, y eso hace que nos señalen sólo a nosotros.

¿Qué propone para evitar tragedias futuras por cuenta del invierno?
Es importante que desde los institutos de investigación se revise con cartografía de mayor escala todo el tema de mapas de amenaza y tomar las decisiones pertinentes. Nosotros venimos incorporando esas variables en las revisiones de los Planes de Ordenamiento Territorial y es un proceso que debemos seguir trabajando todos los entes territoriales.