“En menos de cinco años será canonizado”

Ad portas de la beatificación de Juan Pablo II, este hombre de letras habla de sus recuerdos, de lo que significó la visita del Papa al país y de la ceremonia de este 1º de mayo en Roma.

¿Qué significa la beatificación de Juan Pablo II?

A los beatos se les rinde devoción sólo en el país en el que nacieron, mientras que a los santos, en todo el mundo. Como Juan Pablo II fue un Papa tan conocido, irán miles de personas de distintos lugares a rendirle homenaje, así que ya es como si fuera santo. Y no hay duda de que en menos de cinco años se dará la canonización.

¿Por qué la canonización va a ser tan pronto?

Porque Juan Pablo II es demasiado milagroso. El nuevo Papa, Ratzinger, lo que hizo fue perdonar los cinco años que se debían esperar antes de comenzar a hacer la encuesta entre quienes lo conocieron, que es el primer paso para santificar a alguien, y lo hizo porque las personas eran imparables. Yo estaba de embajador en Roma en esa época y vi cómo día, tarde y noche desfilaban mares de gente con pancartas reclamando que fuera declarado santo súbito, que lo canonizaran de inmediato.

¿Qué hizo Juan Pablo II para ser un Papa tan querido?

Tenía una cercanía extraordinaria con la gente. Él pensaba que la Iglesia había sido en el pasado muy rígida en las formas de presentarse frente a los fieles y que las personas no necesitaban solamente un guía, sino un padre. Y por eso adoptó el papel de papá de todos los que se le arrimaban, aun de aquellos que llegaban con ínfulas de ser muy serios, muy duros. Especialmente a ellos el Papa les bajaba el tono mediante la caricia, la suavidad de la palabra, los detalles, el acercamiento.

¿Qué significó para usted conocerlo?

Yo lo conocí como el cardenal Wojtyla en un viaje que hice a Tierra Santa. Él estaba en Jerusalén guiando a un grupo por el camino de la cruz, me les pegué y estuvimos en todos los lugares que reproduce la Biblia. Luego, nos encontramos varias veces en Cracovia cuando era cardenal y después tuve la oportunidad de verlo antes del cónclave en el que lo eligieron Papa. También asistí a su primera audiencia. Para mí, la significación de haberlo conocido fue haber encontrado a una persona de mente clara, cuyos pensamientos y actitudes coincidieran, porque pensadores en este mundo hay muchos, pero con testimonios equivocados en la vida real.

¿Qué es lo que más recuerda del Papa?

Lo que dijo el día en que murió mi mamá. Yo estaba en Roma y cuando me enteré de su muerte fui a contarle al secretario del Papa y él me dejó entrar a verlo. El Papa me puso la mano en la cara y dijo: “Tienes que estar tranquilo, ella está en el paraíso. Simplemente cumplió lo que toda madre hace, adelantarse”.

¿Cuál es el gran legado de Juan Pablo II?

Posicionar la Iglesia en el mundo moderno y que lo vieran no como un administrador de la fe, sino como un generador permanente de ésta.

¿Qué significa la figura de este Papa para el pueblo colombiano?

Cuando vino Juan Pablo II habían pasado cosas muy graves, como el Palacio de Justicia y el terremoto de Armero. El país estaba desconcertado, reventado, y su paso por Colombia reconstituyó el optimismo, la imagen y la autoestima de la población. Su visita fue la terapia colectiva más importante.

A Juan Pablo II se le conocía como el Papa Viajero, ¿cuál era su intención al recorrer tantos lugares?

Él era un Papa muy vinculado a la figura del apóstol Pablo, quien era un itinerante de Dios, es decir, que no esperaba a que la gente fuera a preguntarle quién es Dios, sino era él el que se acercaba a ellos para explicárselo y llevarles el mensaje.

¿Qué connotación tuvo para el Papa el episodio del atentado contra su vida?

Él no perdió la cordura, tampoco hizo aumentar excesivamente la seguridad. El Papa se volvió más manual, creía que la muerte le iba a llegar cuando Dios se la mandara, así que no manejaba temores ni angustias. Por eso cuando estaba tan enfermo y pensaron en intubarlo, con un hilito de voz pidió que lo dejaran ir a la casa del Padre.

El comedor comunitario del Vaticano

Juan Pablo II fue amigo de la Madre Teresa de Calcuta antes de convertirse en Papa. Después de su nombramiento esperó con paciencia a que ella lo llamara, pero pasó mucho tiempo antes de que se comunicara para felicitarlo.

Cuando finalmente lo hizo la invitó a comer al Vaticano. Se sentaron a la mesa y de cada plato que traían, la Madre Teresa guardaba la mitad de la comida en una bolsa. El Papa le preguntó por qué lo hacía y ella le confesó que era para otra monja que la estaba esperando afuera. Inmediatamente,  ordenó que entrara a acompañarlos.

Después, le preguntó a la Madre Teresa qué quería que le regalara y cuentan que ella respondió: “Nada, seré yo la que te haga un regalo. Traerte pobres al Vaticano”. Y así fue. Tiempo después nació el único comedor comunitario del país.

 

últimas noticias

El mundo en 2018: Lo que dejó el año que pasó

El mundo en 2018: el año de los populistas