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hace 4 horas

Absueltos acusados de causar tragedia con hormona del crecimiento

En los años 90 un total de 119 niños murieron en Francia luego de ser tratados con hormonas del crecimiento. Quienes lideraban el tratamiento fueron declarados inocentes.

El Tribunal de Apelación de París emitió su veredicto: el bioquímico Pasteur Fernand Dray (88 años) y la pediatra Elisabeth Mugnier (62 años) no fueron los responsables de la muerte de 119 niños en Francia durante los años 90, tras haber recibido un tratamiento proporcionado por ellos conocido como la hormona del crecimiento. Los familiares de las víctimas recibieron la noticia con lágrimas, con rostros de desilusión. “Es una página negra de la justicia”, fue lo primer que atinó a decir Jeanne Goerrian, presidenta de la asociación de víctimas de esta hormona y madre de uno de los pequeños que perdió la vida.

Según el ente judicial Fernand Dray –quien fue el desarrollador de la hormona–, y Mugnier –que recomendó su uso–, no cometieron “ninguna falta” y por ello fueron declarados inocentes del cargo de homicidio involuntario. También fueron eximidos del pago de indemnizaciones financieras a las víctimas, quienes ya han recibido 31 millones de euros por parte del estado francés.

El argumento del despacho: si bien se estableció que la hormona de crecimiento fue extraída de la hipófisis de cerebros de cadáveres en Francia, Bulgaria y Hungría, sin seguir las medidas de higiene y control necesarias, el fallo judicial sostiene que los conocimientos científicos que había en ese entonces no les permitían a los acusados prever los riesgos de este producto, que en su momento se comercializó con la promesa de que los niños con bajas estaturas podían ganar altura.

Un total 1.698 niños recibieron la hormona del crecimiento, y de ellos 119 murieron a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, transmitida por las hormonas. Sin embargo los familiares de las víctimas estiman que el número de afectados es mayor; explican que esta enfermedad degenerativa del cerebro, y sin cura, tiene un periodo de incubación de entre 5 y 40 años. La lista de víctimas mortales podría ser mayor.
La hormona fue fabricada entre 1980 y 1988. Sus efectos letales comenzaron a ser denunciados a partir de los años 90. Para ese momento este producto ya no era fabricado a partir de glándulas humanas: había sido sustituido por una hormona elaborada a partir de elementos sintéticos.

Este pleito judicial, que ya cumplía dos décadas, involucraba también al expresidente de la asociación Francia-Hipófisis Jean-Claude Job, considerado por los demandantes como el personaje clave de este caso, y al encargado de la farmacia central de los hospitales que comercializaban el producto, Marc Mollet. Ambos fallecieron años atrás.

La representante de las víctimas Jeanne Goerrian vaticinó que dramas sanitarios de este tipo “no podrán ser evitados si la justicia no cumple con su papel de sancionar”.

 

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