Ahí te dejo, Madrid

El club catalán evidenció su superioridad y le ganó 3-1 la serie al Real, a pesar de las polémicas y los malos arbitrajes. El 28 de mayo se medirá ante el ganador de la llave Manchester - Schalke 04.

Las polémicas y los malos arbitrajes no cambian para nada la realidad: Barcelona es el mejor equipo español y merecidamente jugará la final de la Liga de Campeones de Europa, tras derrotar en el doble enfrentamiento al Real Madrid.

La serie quedó prácticamente sentenciada la semana pasada en el Santiago Bernabéu, cuando dos golazos de Lionel Messi les dieron la ventaja a los catalanes. Lo del martes fue casi de trámite.

El Madrid, más con coraje y vergüenza deportiva que con fútbol, sacó un decoroso 1-1 frente a un Barcelona calculador, que por momentos pareció estar pensando ya en la gran final, el 28 de mayo en el estadio de Wembley, en Londres.

El juego de este martes fue el cuarto en 18 días entre los dos equipos más grandes, exitosos y mediáticos de España. Dos se saldaron con empates (1-1), uno lo ganó el Barcelona y el otro el Madrid (1-0), el de la final de la Copa del Rey.

Pero el balance favoreció a los azulgranas, que se llevaron el premio mayor, que era seguir en carrera por el título del torneo de clubes más importante del mundo. Ganó el fútbol, porque Barcelona es un equipo exquisito que siempre sale a proponer y que agrada a la tribuna. Además tiene a Messi, el mejor jugador del planeta y sin duda el factor más desequilibrante en los clásicos.

Los merengues, todavía muy lejos de sus rivales futbolísticamente hablando, utilizaron sus armas tan bien que alcanzaron a hacerles creer a los aficionados que podían pelear de tú a tú. Pero la superioridad del Barcelona, por ahora, no tiene discusión. Su proceso, que arrancó en 2004 con la llegada de Joan Laporta a la presidencia y el holandés Frank Rijkaard al banquillo, está en su punto más alto, mientras que el trabajo de José Mourinho en el Madrid apenas está comenzando, pues lleva solamente nueve meses en el club.

De hecho, el título de la Copa del Rey no estaba entre los planes de nadie. Ganarle una final al Barcelona de Pep Guardiola, considerado por muchos el mejor equipo de la historia, no es un triunfo menor, así hoy lo parezca.

Y aunque la afición blanca soñaba con el milagro en el Nou Camp, la lógica y la justicia prevalecieron, porque aun sin mostrar su mejor cara, Barcelona hizo lo suficiente para llegar a disputar su segundo título de la Champions en tres años y todo parece indicar que será  ante el rival que derrotó en 2009, el Manchester United.

Ayer, el técnico madridista, José Mourinho, prefirió quedarse en el hotel y ver el juego por televisión. La sanción que le impuso la Uefa le permitía ingresar al estadio y ubicarse en un palco o en la tribuna, pero no comunicarse por teléfono con sus asistentes en el banquillo. Desde su habitación sí pudo hacerlo, aunque de nada le sirvió.

En la primera parte sus muchachos no crearon ni una opción de gol y en el complemento, cuando se decidieron a atacar, el árbitro belga Frank De Bleeckere anuló inexplicablemente el tanto del argentino Gonzalo Higuaín.

Casi de inmediato llegó el tanto de Pedro, ante una magistral habilitación de Andrés Iniesta, y ahí acabó todo. Un gol de Marcelo hizo más decorosa la eliminación merengue, pero no opacó la celebración catalana, que incluyó el regreso a las canchas del francés Éric Abidal, operado hace mes y medio de un tumor en el hígado. Ingresó en el minuto final y fue ovacionado por casi 100 mil hinchas azulgranas, eufóricos y orgullosos de que su Barcelona, a punta de buen fútbol, acaricie la cuarta Champions de su historia.

Manchester, con la ventaja

Presionado por el pinchazo del fin de semana en la Premier, el todavía líder de la Liga inglesa, Manchester United, busca hoy (1:45 p.m. por Fox Sports) ante el Schalke en Old Trafford su tercera final de la Champions en cuatro años con una plantilla fortalecida por los veteranos y el destello del joven ‘Chicharito’ Hernández. Alex Ferguson llega a la vuelta de semifinales tocado por la derrota del domingo frente al Arsenal y distraído por la otra decisiva cita de Liga el próximo fin de semana, ante el Chelsea, pero tranquilo por el aval conseguido en Alemania (0-2), que lo convirtió en favorito para ir a Wembley el 28 de mayo. Dos goles como visitante contrastan con el bolsillo vacío de los germanos, que tienen como talismán este año al exdelantero del Real Madrid Raúl González y no abandonan el sueño de un milagro en Inglaterra.