Al borde de la parálisis

Este viernes a la medianoche vence el plazo para que el Congreso de EE.UU. apruebe el presupuesto de 2011. Si no pasa, por ley todos los recursos públicos se podrían congelar.

Este viernes a las 11:59 p.m.  se vence el plazo para que el Congreso apruebe el presupuesto de 2011, de no lograrlo se tienen que congelar, como manda la ley, todos los recursos públicos y con ello el funcionamiento de todas sus agencias, excepto aquellas encargadas de la seguridad nacional. Esta es la razón por la cual todos recuerdan con preocupación lo ocurrido en diciembre de 1995 cuando en efecto la temida parálisis llegó. Al igual que hoy, los dos partidos políticos se habían enfrascado en una batalla que terminó congelando todo el país por un total de 26 días, afectando más de 800.000 puestos de trabajo para un total de US$1.400 millones en pérdidas.

“Sería imperdonable que por cuestiones políticas no se resuelvan las diferencias básicas para llegar a un acuerdo entre los dos partidos. De paralizarse el Estado por esta pugna, el que sufrirá las verdaderas consecuencias será todo el pueblo americano”, aseveró el presidente Barack Obama luego de otra fallida sesión de conciliación en la que estuvo presente el jefe de la mayoría republicana de la Cámara de Representantes, John Boehner, el vicepresidente Joseph Biden y el líder de la mayoría demócrata del Senado Harry Reid, quienes se han reunido en repetidas ocasiones durante la última semana con el fin de llegar a un acuerdo.

La discrepancia radica en que los republicanos, quienes tienen su mayoría en la Cámara de Representantes, no permitirán la aprobación de un presupuesto que recorte menos de US$60 mil millones, siendo Medicaid junto a programas de educación y asistencia social los más afectados. Por su parte,  los demócratas, quienes mantienen su mayoría en el Senado, han tenido que acceder a recortar hasta la fecha US$33 mil millones, cifra aún lejana de la agenda de los republicanos, quienes aprovechan la oportunidad para poner nuevamente a Obama en el paredón político.

“Es claro que el presidente, al igual como ocurrió en el presupuesto del año pasado, no ha logrado liderar este proceso tan importante. No vamos a permitir que él ni su partido comprometa la salud de nuestra economía”, aseguro Boehner al referirse a las conversaciones.

Las negociaciones, que se han convertido en todo un drama mediático en esta país, son en realidad una lucha ideológica con miras a las elecciones presidenciales de 2012, aseguran los analistas. Por un lado los republicanos se la juegan por una política fiscal de austeridad acompañada de significativos recortes de impuestos al sector empresarial como incentivo económico, mientras que los demócratas defienden su agenda de regulación y vinculación del gobierno en el manejo e implementación de la mayoría de sus programas.

Por ahora habrá que esperar estas últimas horas para ver si funciona el último intento de los congresistas demócratas, quienes enviaron una carta a Boehner exhortándolo a evitar el temido congelamiento, pues señalan que este sería un duro golpe para una economía que no termina de salir de cuidados intensivos. Podría llegar la mañana de este sábado y con ella la retención de los sueldos, pensiones, seguros de desempleo y subsidios de educación para millones de hombres y mujeres en todo Estados Unidos. Millones más verían sus citas médicas canceladas, parques públicos, museos, oficinas postales y agencias locales cerradas hasta nuevo aviso.