Alberto II y Charlene sellan su enlace civil con dos besos

Tras la ceremonia civil, la nueva princesa de Mónaco se convierte en Alteza Serenísima de Mónaco.

Alberto II y Charlene, convertidos ya en marido y mujer, saludaron este viernes a los monegascos desde la ventana del salón de los espejos del Palacio del Principado, donde se dieron dos besos celebrados con hurras y aplausos.

En la Plaza del Palacio, bajo un intenso sol, unas 3.000 personas presenciaron el enlace a través de dos pantallas gigantes instaladas para la ocasión, vestidas, ellas también, de fiesta.

El recién estrenado matrimonio se había dicho el “sí quiero” en el salón del trono, el mismo en el que en 1956 se casaron por lo civil Rainiero III y la princesa Gracia.

Con las primeras notas de la banda de la compañía de carabineros y cerca de media hora después, a las 15:50 GMT, hicieron su aparición en una de las ventanas del Palacio, acompañados en otras colindantes por Carolina y sus hijos y los padres de la novia.

La excampeona de natación suma ahora a su condición de esposa la de princesa, que le permitirá firmar a partir de ahora como “Charlene de Mónaco” y la somete a todas las miradas con la esperanza de que permita pronto la llegada de un heredero al .

Los monegascos, con la invitación y su documento de identidad en mano, habían comenzado a llegar a la plaza a partir de las 14:00 GMT, y todavía continuaban apareciendo cuando las pantallas cortaron la retransmisión, acabado el enlace civil.

Banderas sudafricanas, en honor de la novia, y monegascas contribuyeron a darle al lugar el ambiente festivo y familiar deseado por el matrimonio, que bajó a la plaza para recoger el regalo ofrecido por los nacionales, con los que compartirán posteriormente un cóctel.

Alteza serenísima

Wittstock, de 33 años, se convierte este viernes en Alteza Serenísima princesa de Mónaco, al contraer matrimonio civl con Alberto II de Mónaco, heredero de una dinastía que reina desde hace más de 700 años.

La joven rubia, alta, de ojos azules, que según versiones de prensa trató de fugarse hace unos días, tras enterarse de "revelaciones" sobre su futuro esposo, recibirá el título en una breve ceremonia celebrada en la Sala del Trono del Palacio de Mónaco, el segundo Estado independiente más pequeño del mundo.

La ceremonia, que duró unos 40 minutos, pone fin al suspenso que rodea desde hace varios días el enlace principesco, tras las versiones de prensa de que Charlene Wittstock estaba decidida a suspender todos los preparativos de la boda y regresar para siempre a Sudáfrica. El enlace estuvo oficiado por el presidente del Consejo de Estado, Philippe Narmino, que hizo una breve introducción en francés, inglés y monegasco, pero continuó el acto en francés, lengua oficial de la ciudad-Estado.

La población del microprincipado -unos 8.000 monegascos - han sido convidados a ser testigos del matrimonio civil del Soberano de Mónaco y la nadadora sudafricana, que se conocieron hace más de una década.

Unas 3.500 personas - viejos, jóvenes y hasta niños - se reunirán desde comienzos de la tarde en la plaza del Palacio, para el matrimonio civil, previsto para las 17H00 locales, y que verán en grandes pantallas, ya que en la Sala del Trono sólo hay un espacio para menos de un centenar de personas.

Las puertas del Palacio medieval permanecerán abiertas, una muestra del toque abierto y popular que Alberto ha querido dar a estos tres días de festejos nupciales.

"Claro que voy a ir a la ceremonia, aunque no siento la misma emoción, ni ilusión, que sentí cuando se casaron los padres de Alberto, el príncipe Rainiero y Grace Kelly, hace más de 50 años. Ese sí fue un acontecimiento mágico", dijo una monegasca de 82 años, que se identificó sólo como Raymonde. "Ha habido demasiadas historias, rumores. La historia de los dos hijos naturales de Alberto, y otras muchas más, han decepcionado a muchos de nosotros, que esperamos desde hace ya bastante tiempo que se decida dar un heredero al principado", dijo.

Raymonde - monegasca "desde hace muchas generaciones", explicó que no quería dar su apellido porque su hermano era un funcionario muy conocido en este pequeño enclave de dos kilómetros cuadrados, situado en un estrecho peñón rocoso que se levanta entre la montaña y el azul mar Mediterráneo.

El alcalde de Mónaco, George Marsan, insistió por su parte que en enlace entre Alberto y Wittosck, que tras la boda se llamará Charlene Grimaldi, princesa de Mónaco, inaugura una nueva era en el Príncipado. Será "la boda del siglo XXI", un "acontecimiento feliz", dijo Marsan, en la farmacia de la que es propietario, no lejos del Palacio medieval.

Tras la boda civil, que será oficiada por Philippe Narmino, director de servicios judiciales de Mónaco, la pareja saldrá al balcón, antes de unirse a los miles de sus súbditos reunidos en la plaza para degustar una comida al aire libre, donde habrá platos sudafricanos, en honor al país de la novia, y también exquisiteces mediterráneas.

Esta noche habrá un espectáculo de música y luz y un concierto de Jean Michel Jarre, que se retransmitirá en el canal Euronews a 60 países.

La ceremonia religiosa tendrá lugar el sábado a las cinco de la tarde, no en la catedral donde se casaron Raniero y Grace Kelly, sino al aire libre, en el patio de honor del palacio.

En la medianoche del sábado, un espectáculo de fuegos artificiales concluirá los tres días de festejos de este matrimonio del que depende el futuro del pequeño Estado.