Alerta mundial tras muerte de Osama Bin Laden

Los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, al igual que la Otan e Interpol, han asegurado que la baja del líder talibán conlleva un riesgo global.

“La muerte de Osama Bin Laden no traerá ningún cambio a la yihad. Osama es el líder de Al Qaeda. Es un hombre poderoso en la yihad. Perderlo va a ser muy doloroso para los muyahidines, pero el shahadat (martirio) de Osama, no se detendrá. Continuaremos nuestra lucha hasta liberar a nuestras tierras de los cafres”. Con esas precisas palabras, Qudos, un comandante de las fuerzas talibanes en Afganistán, anunció la operación Bader para vengar el asesinato de su líder.

El comunicado dado a conocer en la madrugada de hoy confirmó las sospechas de las potencias mundiales y las organizaciones internacionales de que la amenaza terrorista no desaparecerá con la muerte de Bin Laden. Ya lo había asegurado el presidente norteamericano, Barack Obama, al afirmar que “no cabe duda de que Al Qaeda continuará con los ataques contra nosotros”.

Para Hugh Pope, experto del  centro de análisis  europeo Crisis Group, a pesar de que la muerte de Bin Laden llega en un momento en el que Al Qaeda está muy debilitada, el peligro será mundial y  EE.UU. y sus aliados en la guerra contra el terrorismo serán los principales objetivos: “Así ha sido en el pasado. Podemos recordar que en 2003, cuando sucedió la intervención a Irak, Al Qaeda atacó diferentes objetivos británicos. Un año después, sucedió el ataque a la estación del tren de Atocha en Madrid”, asegura. 

Así pues, el terror parece haberse apoderado de las potencias. Mientras la administración Obama lanzó una alerta para que sus ciudadanos en el exterior, especialmente los que se encuentran en Afganistán y Pakistán, no salgan de sus casas o de los hoteles, debido a un “potencial aumento” de la violencia “antiestadounidense”, el director de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) instó a las fuerzas policiales de todo el mundo a ejercer una “vigilancia extrema”.

Entre tanto, los gobiernos de Inglaterra y Francia reafirmaron su compromiso con la causa antiterrorista, ya que estas redes siguen representando una amenaza para Occidente. En ese sentido, el ministro del Interior francés, Alan Juppé, aseguró: “Francia, Estados Unidos y otros países europeos seguiremos cooperando estrechamente para luchar contra el terrorismo (...) Nos mantendremos más vigilantes que nunca porque la amenaza terrorista es elevada. Lo hemos comprobado en Marraquech hace unos días”.

El gran nivel de descentralización de Al Qaeda es uno de los temores más grandes. La red terrorista tiene diferentes ramas, siendo las de Pakistán y el sur de la Península Arábiga las más importantes. Basta recordar el atentado de Mumbai (India), en noviembre de 2008, que dejó un saldo de 150 personas muertas, o el intento de derribar un avión de la compañía Northwest en Detroit, en 2009.

“Es imposible poder predecir dónde será el próximo atentado. De momento, lo único que cabe decir es que de cara al futuro, las naciones occidentales deberán analizar la región en una forma diferente, sin atarlo a una lucha contra el radicalismo islámico o a Al Qaeda. Deberán estudiar las consecuencias de las políticas de intervención y la reacción de los pueblos a las mismas para así poder prever lo que se viene”, afirma Pope.

 

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