América Latina necesita una "nueva ola" democratizadora: PNUD

El organismo pide a la región que mejore la calidad de la democracia y ataje problemas como la desigualdad y la inseguridad.

América Latina necesita una “nueva ola” democratizadora que implique una redistribución del poder y atienda más las necesidades del ciudadano, advirtió en Madrid el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
 
“Si la función de la democracia es redistribuir poder, creemos que se tiene que impulsar una nueva ola de democratización para redistribuir y reorganizar el poder”, afirmó el chileno Heraldo Muñoz, subsecretario general de la ONU y director regional del PNUD para América Latina y el Caribe.

Muñoz hizo ese comentario en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), en un seminario para presentar el informe “Nuestra Democracia”, elaborado por el PNUD y la Organización de Estados Americanos (OEA) y que analiza los sistemas democráticos en dieciocho países de la región.

A juicio del subsecretario general, el documento, que ya se divulgó el pasado marzo en Santiago de Chile, es “optimista” pero también “crítico”.
 
La democracia como proceso electoral, subraya el informe, se ha consolidado en América Latina, pero debe mejorar su “calidad” y atajar problemas como la desigualdad y la inseguridad.

“La región -aseveró Muñoz- se encuentra en una encrucijada. Se puede dar un salto cualitativo de mejoras adicionales o, de lo contrario, se corre un peligro de que se ahonden los déficits democráticos”.
 
Como dato positivo, el responsable del PNUD, que fue viceministro de Relaciones Exteriores de Chile entre 2000 y 2002, destacó que Latinoamérica “ha vivido el periodo más prolongado de la historia contemporánea de elección de autoridades por la vía democrática”.
 
El golpe de Estado en Honduras de 2009 y “el intento de alterar el orden democrático en Ecuador” de 2010 “son más bien excepciones que confirman la regla”, precisó Muñoz, quien remarcó que la región acoge en 2011 cinco elecciones presidenciales (Haití, Perú, Argentina, Guatemala, Nicaragua).
 
En su opinión, “el desafío principal es que, si bien hemos avanzado en términos de democracia electoral y crecimiento económico, la calidad de nuestra democracia es el problema”.
 
Teniendo en cuenta que quedó relegado al pasado el riesgo de “dictaduras que experimentamos en los años setenta” del pasado siglo, ahora “el problema es que existe frustración ciudadana ante la desigualdad del acceso a la riqueza y el poder”.
 
Tampoco ayudan “una leve participación popular en los asuntos públicos, una persistente corrupción pública y privada, creciente inseguridad ciudadana y una erosión, unas veces sutil y otras más marcadas, del Estado de derecho”.
 
Por ese motivo, indicó, “hay que enfrentar estos desafíos (....) para construir democracias sustentables donde los derechos de los ciudadanos estén garantizados”.
 
Reforzar “estos pilares de la democracia es imperativo”, advirtió Muñoz, “porque si no, lo que ocurrirá es que va a crecer una contra-ola de insatisfacción” que anulará la “nueva ola” democratizadora que necesita la región.

El subsecretario general de la ONU abogó también por una “reforma tributaria” para “recaudar más y gastar bien”, por atajar la desigualdad y por mejorar la seguridad ciudadana.

Una postura similar defendió en el acto el secretario de Estado español de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, quien manifestó que la democracia está “consolidada” en América Latina, pero requiere una “mayor calidad”.
 
Según Yáñez-Barnuevo, “para no decepcionar a los ciudadanos, democracia tiene que rimar con justicia social, de manera que la bonanza económica que vive la región actualmente se traduzca en una bonanza distributiva.

El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, recordó la experiencia muy dolorosa de dictaduras oprobiosas que en el pasado sufrió América Latina, donde hoy día hay una democracia que está funcionando.

Para Iglesias, la democracia “no es un hecho teórico que se termina votando, sino que se hace todos los días” y requiere una verdadera ciudadanía democrática en la práctica.