Anfibios venenosos colorean la moda

Julieta Suárez será la encargada de cerrar las pasarelas. Esta vez su inspiración proviene de los descubrimientos de nuevas ranas.

Julieta Suárez quedó asombrada con los destellos de color que tenían esas ranas desconocidas que los periódicos nacionales anunciaban como un nuevo descubrimiento en su especie. Esos fulgurosos acentos azules y naranjas que sobresalían sobre la piel oscura del animal, o esos destellos de rojo que se posaban en los ojos de esas ranas nunca antes registradas fueron materia de inspiración para esta diseñadora bogotana, que está convencida de que la moda, lejos de mandatos y tendencias juiciosas, puede beber de muchos temas para su inspiración. “Si los tanques del agua riegan sobre el suelo algo de líquido y forman unas bellas figuras, yo puedo estampar eso y puedo sacar de ahí una colección”, dice retadora la diseñadora, quien será la encargada de hacer la pasarela de cierre de la décima edición del Círculo de la Moda este viernes, en Corferias a las 8:00 p.m.

El entorno científico no le es para nada esquivo. Suárez vivió varios años en Nueva York mientras su esposo hacía un doctorado en ciencias, así que a amigos y expertos pidió prestados libros de anfibios para leer y poder adentrarse mucho más en ese extraño pero fascinante mundo de las ranas venenosas. Su colección otoño-invierno 2011-2012 se fue llenando de azul royal y rojo tomate, también de borgoña, de mucha presencia de negro, de oro y verde. “Las mujeres capitalinas lentamente le han perdido el temor al color, aún quieren llevar negro, pero se están arriesgando a  usar otros tonos y creo que eso tiene que ver con un afán de no sentirse uniformadas, de saberse únicas, propositivas”, asevera la diseñadora.

Pero no sólo los colores fueron sacados del húmedo reino animal. También ella, tan dada a jugar con las geometrías en sus telas, extrajo líneas y formas de los cuerpecitos de las ranas para volverlas grabados únicos en sus telas, que mandó a hacer en Francia, Italia y Los Ángeles, de donde provienen las sedas.

Traducir universos disímiles a la silueta femenina ha sido su reto como diseñadora desde 1998, cuando incursionó en este mundo con el primer colectivo de moda joven Locomodo. El año pasado, en la colección que presentó en el Cali Exposhow se inspiró en Molly, la protagonista de Desayuno en Tiffany’s, de Truman Capote, entonces los aires retros de los años sesenta, las cinturas afinadas y los vestidos a media pierna se apoderaron de la pasarela.

Esta vez, dejando que los anfibios coloreen sus prendas, se verá un imperio de vestidos de todos los largos y chaquetas cortas, cada uno con mucha soltura en la cintura y con una fuerte cuota de deconstrucción, que se equilibra con un cierto énfasis en el pecho y las piernas, y jugando con transparencias.

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