Arranca la era Humala

El mandatario prometió inclusión social y economía nacional de mercado "abierta al mundo".

Aunque había anunciado que su gobierno se distinguiría por su tono conciliatorio, Ollanta Humala, nuevo presidente del Perú, se posesionó el jueves en una jornada que no fue precisamente un ejemplo de unidad nacional.

Al jurar invocando la Constitución de 1979 antes que la de 1993 (promulgada por Alberto Fujimori tras el autogolpe de 1992 y vigente hasta hoy), el nuevo mandatario enfureció a los 37 diputados de la bancada fujimorista (Fuerza de 2011), que con chiflidos y gritos interrumpió la ceremonia de posesión de Humala y sus dos vicepresidentes: Marisol Espinoza y Omar Chehade.

Así se estrenó como presidente del Perú el antiguo militar, que en el año 2000 protagonizó un alzamiento contra Fujimori y que en 2006 perdió las elecciones presidenciales contra el hoy expresidente Alan García, debido, entre otras cosas, a su cercanía con el líder venezolano Hugo Chávez.

 Frente a 17 jefes de estado o gobiernos y los 130 diputados del Congreso Nacional, Humala se declaró comprometido con la inclusión social y un modelo económico abierto al mundo, y añadió que el Estado “será el promotor del progreso social”. “Las características de este gobierno pueden resumirse en los siguientes términos: reforma, democracia, libertades, inclusión, redistribución, crecimiento, paz con justicia, seguridad, descentralización, transparencia, soberanía y concertación”, dijo.

En el discurso, que duró casi una hora, el nuevo mandatario anunció medidas económicas, como el aumento del salario mínimo, que pasará de US$218 a US$272 el año que viene. También se comprometió con la lucha contra el crimen y el narcotráfico: “No legalizaremos ninguna droga ni tampoco los cultivos ilícitos y por el contrario los vamos a combatir”, dijo Humala. Sus intenciones fueron aplaudidas posteriormente por el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Humala también juramentó a todo su gabinete, compuesto por técnicos liberales, como Miguel Castilla, hoy titular de la cartera de Economía y Finanzas, y por militantes de izquierda, como el nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Roncagliolo.

La combinación de técnicos y progresistas en su equipo le ha valido a Humala la constante comparación con el estilo de gobierno del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula. Sin embargo, durante su discurso, y quizá en respuesta a estas repetidas comparaciones, el nuevo mandatario aseguró que implementará un gobierno “sin calco ni copia”.

 Su gabinete también ha reflejado, según analistas, la necesidad del nuevo gobernante de incluir fuerzas políticas que le permitan gobernar con el Congreso, debido a que los 47 diputados de su bancada están lejos de ser mayoría. De ahí que algunas de las carteras hayan sido ocupadas por funcionarios cercanos al expresidente Alejandro Toledo, líder de Perú Posible, la tercer fuerza política en el Legislativo, con 21 diputados.

Precisamente, por la necesidad que tiene Humala de gobernar en coalición, para muchos fue sorprendente el tono desafiante con que realizó su juramento. El malestar de la bancada fujimorista, la segunda más grande en el Congreso, se cristalizó en las palabras de Martha Chávez, quien luego de la ceremonia dijo como declarando una guerra: “Tenemos un presidente de facto y por lo tanto no le debemos ningún respeto”.
Unasur acogió propuesta de Santos para afrontar la revaluación
Durante la cumbre extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), los mandatarios de la región acogieron la propuesta del presidente Juan Manuel Santos de realizar una reunión de los ministros de Hacienda para estudiar opciones que permitan hacerle frente a la revaluación de las monedas de cada país.


La cumbre de Unasur, que se efectuó después de la posesión de Ollanta Humala, se centró principalmente en el establecimiento de una agenda común para reducir la desigualdad económica de la zona.


Previo al encuentro de la Unasur, Santos se entrevistó con la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Los mandatarios discutieron en torno a convenios bilaterales comerciales y cooperación fronteriza.