Arte para la Tierra

El artista ecuatoriano Paul Jauregui presenta una obra sensorial cuyo propósito es compartir las riquezas de su país. Un creador que se compromete con el medio ambiente.

A Paul Jauregui le encantan las ranas. No es gratuito que este artista visual, diseñador y publicista haya creado toda una serie de pinturas sobre estos anfibios. Le encantan porque son el termómetro de un ecosistema, son el símbolo del bienestar de un ambiente. Por eso las convirtió en una de sus banderas. Porque para Paul Jauregui, el arte, su arte, no está desligado de una responsabilidad con el mundo en el que se creó.

Él nunca ha sido un artista formal. Su educación fue de diseñador gráfico y luego trabajó muchos años como publicista. Aprendió el oficio de la pintura y escultura viendo a su padre, quien trabajaba en Nueva York como restaurador. “Siento que con la pintura me conecto con él”, dice el artista ecuatoriano. Ya han pasado muchos años desde que empezó a experimentar con pinturas y técnicas y hoy es un reconocido artista plástico de su país. Este año se puede encontrar uno de sus diseños interactivos en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, dentro del pabellón de Ecuador.

Entre libros, música y comida típica del país vecino se encuentra esta sala tan especial. Para Jauregui se trataba de darle al visitante un paseo sensorial por Ecuador. Por eso tiene un primer ambiente donde se presenta un video promocional de Ecuador y hay una proyección holográfica sobre vapor. Luego se ingresa a un segundo lugar, en donde se mezclan imágenes, sonidos, olores y sensaciones. Así, quien tiene la experiencia puede adentrarse a una pequeña parte de la reserva Yasuni en la selva amazónica ecuatoriana o ver un video de la vida submarina en las Islas Galápagos a través de unas escotillas de barco.

Este artista  diseñó todo el concepto de la exposición, que hasta el momento ha sido un éxito. Para Jauregui es una forma más de dar a conocer las riquezas de su país y exponer los temas más relevantes en materia de medio ambiente. Uno de éstos es el proyecto Yasuni ITT, que desde 2008 viene trabajando el gobierno ecuatoriano. Se trata de una promesa al mundo, la de no explotar un enorme pozo petrolero que se extiende bajo la superficie del parque natural Yasuni en la Amazonia. “Nosotros creemos que el petróleo ha sido el mejor fertilizante de este lugar. Yasuni es tan importante porque durante la última glaciación no se congeló y por eso conservó una gran cantidad de especies. Es uno de los lugares más biodiversos del planeta”, explica.

La meta de Ecuador es no utilizar ese petróleo y a cambio pide que los países desarrollados le paguen la mitad del dinero que ganaría comercializando el crudo. Este artista ecuatoriano no se toma este proyecto a la ligera. Por eso tiene planes de crear otro ambiente interactivo que hable de Yasuni. “Se llamaría Un día en Yasuni y tendría el propósito de mostrar a países donantes o que planean serlo cómo es Yasuni y por qué es tan importante”.

Su obsesión con el arte interactivo comenzó hace cerca de diez años, cuando se interesó por hacer pintura para un amigo suyo que había perdido la vista. Fue entonces cuando hizo pinturas para ser vistas y tocadas. “Mi meta es eliminar esa distancia entre la obra y el observador —asevera—, que no tengan miedo de tocar, oler y sentir la obra”.

Por ahora su objetivo continuará siendo el de hacer algo por el planeta. “Ya no me importa perder o equivocarme. Ese fue un cambio esencial en mi vida”, comenta. No es una cuestión de dinero o fama, se trata de una conexión con el planeta, de ayudar a crear conciencia. De su conexión con la Tierra no está exenta su obra. Por eso en algunas de sus pinturas deja que el acrílico entre en contacto con la lluvia para que ella también participe en el proceso creativo.

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