Atravesados en la vía

Cinco predios dedicados al levante de pollo retrasan la construcción de la vía entre Barranquilla y Cartagena. Sus dueños son las empresas Acondesa, Financiera del Norte y la familia Char.

La construcción de una carretera en el país se volvió sinónimo de corrupción, demoras y sobrecostos,  pero lo que no se publicita es que detrás de cada contrato hay  circunstancias que impiden que los cronogramas se cumplan, como ocurre  en la concesión Barranquilla-Cartagena, donde cinco predios, de 1,3 kilómetros, prácticamente están atravesados y han paralizado la construcción de una obra que cuesta cerca de un billón de pesos.

A la altura de Mi Ranchito, en el trayecto Malambo-Sabanalarga, en el departamento del Atlántico, los conductores que gozan  transitar por una doble calzada se ven obligados a regresar a una vía estrecha, donde se registra un nudo vehicular, por la imposibilidad del contratista de adquirir cinco predios dedicados al levante de pollo, perteneciente a las empresas Acondesa, Financiera del Norte y a la familia Char.

De acuerdo con el representante legal del concesionario Autopistas del Sol, Menzel Amín Avendaño,  el fracaso en la negociación para la compra de estos predios obedece a que sus propietarios rechazan el avalúo y la posición de la alcaldía de Sabanagrande, que señala que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) no permite este tipo de negocios en la zona.

Los empresarios sostienen que tienen un permiso del ICA y que harán valer sus derechos. Uno de los predios, de la firma Financiera  del Norte, es una propiedad que está en manos de Estupefacientes, lo que hace aún más engorrosa la negociación.

Pero esta no es la única situación que impide que avancen las obras como se quisiera, ya que la falta de titularidad de los ocupantes de los predios a lo largo del corredor agudiza el problema. En el corredor hay cerca de 10 predios que tienen este inconveniente, explicó el directivo.

Amín Avendaño sostiene que si bien el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) entregó herramientas para agilizar este tipo de negociaciones, aún hay muchos problemas que obligarán al concesionario a acudir a la expropiación administrativa, proceso que dilatará todavía más el avance de las obras.

Frente al tema de sobrecostos, Amín considera que en este corredor lo que hay son obras adicionales, las cuales, por supuesto, incrementan el valor de la obra.

“En esta vía estamos construyendo un canal para reemplazar un rudimentario paso de aguas negras en la calle 30 (en Barranquilla), cuyo costo supera los $14 mil millones, obra que no está incluida en el contrato, pero que debe ser ejecutada”.

Así mismo, se requirió construir una variante entre Sabanagrande y Sabanalarga, ya que  las administraciones y las comunidades rechazaron el trazado inicial porque partiría los cascos urbanos de las poblaciones, situación que debió ser consultada ante el Inco y que, previa autorización, debió incluirse en la ejecución, lo que representa más obras, más inversiones y más demoras en la elaboración de los nuevos diseños, según explicó Amín.

La vía fue contratada en el 2006 por $245 mil millones y hasta el momento se han adicionado $576 mil millones, que a pesos del 2011 supera el billón. Hasta hoy se han invertido $300 mil millones, lo que representa un avance de 35% de la obra. Se han construido 40 de  160 kilómetros de doble calzada previstos en el contrato  y se han rehabilitado  104  de los 240 de la vía  existente.

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